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jueves, 11 de diciembre de 2008

"¿Que están dónde?"

- ¿Si?
- Hola, estamos atascados en el montacargas, ¿podrían venir a sacarnos?
- ¿Perdón?
- Nos hemos quedado atrapados en el ascensor, que vengan a sacarnos.
- ¿Dónde dicen que están?
- En el edificio de ÁTICA, nos hemos quedado atascados en el ascensor. Necesitamos que vengan a abrirlo para que podamos salir.
- ¿Están en el ático, atascados en el ascensor?
- No, no, que estamos atascados en el edificio de ÁTICA, en el montacargas.
- Oiga, llamen a un técnico, han llamando a la Guardia Civil de Murcia...
Y nosotros, los atascados en el ascensor (los dos técnicos que nos iban a montar el Rack y yo), alucinando. Nosotros no habíamos llamado a ninguna parte, sólo habíamos pulsado el botón de Emergencia del ascensor (el típico con una campanita amarilla que hay en todos los ascensores), pensando que nos comunicaría con la conserjería del edificio, la Unidad Técnica, o la Garita de Seguridad del Campus.

Por supuesto, el Guardia Civil al otro lado de la línea tomó nota de dónde estábamos, qué había pasado, y la marca del ascensor "para dar el aviso"... o para asegurarse de que no era una broma.

Para no perder el hilo, la cosa siguio por el estilo. Descartada la opción del botón de Emergencia, recurrimos a llamar desde el móvil al servicio de asistencia: sobre el panel del ascensor había una pegatina del servicio técnico de Otis, con un número de teléfono.

Se pone una señorita, que muy amable nos confirma que nos mandaría al técnico en cuanto le dijéramos el número de serie del ascensor (para saber dónde está), ése que comienza por "XE". En efecto, ahí estaba, sí, una pegatina bien grande con un número treinta y dos mil y pico... sólo que no empezaba por "XE". Estaba justo debajo de donde está la pegatina del servicio técnico de OTIS, y justo encima del panel donde pone la marca del ascensor: Pecrés.

Entonces, ¿por qué el servicio técnico lo da OTIS?

Por suerte, no tuvimos demasiado tiempo para pensarlo: mientras los informáticos hablaban con la señorita de OTIS, yo, al no poder localizar al conserje, llamé a mis compañeros, que por suerte sí consiguieron localizarlo, y ya estaba ahí para rescatarnos.

Y manda narices: 5 años de edificio, y somos los primeros que se quedan atrapados en el ascensor.

A los 10 minutos llegó el técnico del ascensor, y nos preguntó si habíamos oído un golpe antes de que se atascara. Lo cierto es que sí, habíamos oído un golpe, como de chapa sobre chapa. Según él, tendríamos que haber oído un golpe de la leche, porque la guía por la que se mueve el ascensor estaba toda doblada y dada la vuelta... (lo que casi se "dobla" en ese momento son los técnicos, de color blanco pajizo del susto al oír lo que le había pasado a la guía...).

Al final, tras martillear un buen rato la guía parece que consiguió volver a colocarla correctamente, y el ascensor volvía a funcionar... al menos lo suficiente para que técnico nos lo parase en la segunda planta y poder sacar (por los pelos) nuestro Rack. Aunque en el momento de marcharnos, el ascensor seguía sin funcionar bien, al parecer porque no reconocía en qué piso estaba.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Análisis ¿forense?

Hoy han venido los del servicio de informática a ver los PCs que nos han hackeado. Esperábamos a algún experto en análisis forense, para que examinara los equipos, evaluara la situación y encontrara los "regalitos" que nuestro intruso nos hubiera dejado para asegurarse la entrada al sistema, así como otras "cosillas" que se dejara para seguir escaneando equipos.

Y, parafraseando a Gila, si los que han venido eran "forenses", sería porque conducen un Ford. O al menos eso me ha parecido, porque se han limitado a mirar los logs de seguridad, tras lo que han llegado a la dificilísima conclusión de que nos han hecho un ataque por fuerza bruta al ssh... Y dicho esto, nos han preguntado qué pensamos hacer (vaciar el equipo e instalar un linux más actualizado, y endurecer la seguridad del ssh), y como les ha parecido bien, se han ido... sin mirar los otros 5 equipos afectados.

Por supuesto, una vez que Pepe Gotera y Otilio (era el "canijo" el que medio hacía algo), el jefe me ha encargado "borrar lo que ha metido el hacker". Y allá que voy.

A ver... el .bash_history... sí, se ha descargado las herramientas aquí... anda, una carpeta oculta dentro de otra carpeta oculta... y esto... parce un bouncer. Anda, un ./httpd... y este PC no llevaba ningún servidor web... te pillé. Y un ./sshd duplicado... mira, mira. Así que por eso tengo estos dos puertos abiertos. ¿Y desde dónde se ha lanzado todo esto?

ln -la... Huy, mira, si en este rc.d me sale un archivillo de otro color... ¿será...? sí, mira tú, es un script... que lanza "cositas" desde /usr/bin/.tmp, ale, otro directorio que me pulo. Pero antes, vamos a echar un ojo a lo que hay... y parece un sniffer ¡con un script para mandar los logs por email! ¡Y un par de módulos para el kernel para borrar su huellas! Pues claro que no había los ni .bash_history... Pues nada, a pulirme el directorio.

¿Y...? Si le cambiamos la clave del root... ¿se queda fuera? cat /etc/passwd... nada raro... cat /etc/shadow... ¿news con contraseña? Te pillé. Fuera contraseña... y éste usuario lo deshabilitamos, por si acaso, que en el otro equipo le había cambiado la contraseña.

Parece mentira, la de cosas que se encuentra uno sin tener ni idea de cómo se hace esto seriamente. Ahora sólo queda volver a conectar a la red el cacharro, y cruzar los dedos para que el lunes no hayan llegado más avisos de que anda escaneando puertos que no debe.

lunes, 28 de abril de 2008

No voy a arreglar su ordenador.


Sí, lo ha vuelto a hacer. A pesar de haberle dicho que me molesta muchísimo, lo ha vuelto a hacer.

Esta vez se ha colado en mi habitación y me ha colocado el teléfono inalámbrico en la mesa, junto al teclado, como quien no quiere la cosa. Y mientras se iba, me dice:
- "Si llaman, cógelo, que es para ti".
Y yo flipando: no suelo recibir muchas llamadas, y de las pocas que recibo, ninguna es al teléfono de casa. Y nunca, nunca, nunca avisan de que me van a llamar. Así que pregunto.
- "¿Cómo que para mí?".
- "Sí, para ti". - En ese momento, ya estaba al otro lado del descansillo.
- "¿Pero cómo que para mí? ¿Quién me va a llamar?".
Silencio. Ya me olía a chamusquina, y la sorpresa se iba transformando en mosqueo.

Y efectivamente. Me iba a llamar un amigo suyo "para preguntarme algo". Un amigo al que no conozco de absolutamente nada, y al que, una vez más, mi madre le había dicho que me llamara para que yo le solucionara su problema informático. Por eso la retirada preventiva: pa mí el muerto, aunque no me haga ni puñetera gracia.

A pesar de que le he dicho como un millón de veces que no lo haga, que me enerva profundamente que vaya por ahí diciendo a sus amigas que si tienen problemas con el ordenador yo se lo arreglo, y que me molesta una barbaridad que me "alquile" por las buenas a gente que no conozco.

Pero a ella le da igual. Lo sigue haciendo. Le debe parecer divertida la cara de 50% cabreo / 50% gilipollas que se me queda cuando me dice "Te va a llamar fulanit@ para que le arregles esto", o "Este fin de semana, cuando tengas tiempo (que quiere decir "cuando a mí me venga en gana decidir que no tienes nada mejor que hacer"), nos vamos a casa de menganit@ y le arreglas el ordenador".

Al fin y al cabo, si yo me ofrezco a echarle una mano con el ordenador a mis amigos, ¿por qué no me iba a poder ella ofrecerme para hacer lo mismo para los suyos? Qué más da que yo ni los conozca ni los quiera conocer.

Por suerte, al final su amigo no ha llamado. Y menos mal, porque estaba considerando muy seriamente las opciones de colgar según llamara, o de cogerlo y decirle que lamentándolo mucho, no voy a arreglar su ordenador a pesar de lo que dijera mi madre. Aunque ahora estoy considerando otra opción: pasarle la factura a mi madre. Seguro que si le pesa en el bolsillo la próxima vez se lo pensará dos veces antes de volver a "alquilarme".