jueves, 31 de mayo de 2007

Otro menos...

Esta mañana llamó Jesús al laboratorio desde la empresa. Decía que esta mañana no iría, y que se pasaría por el laboratorio por la tarde para hablar con el jefe.

Al principio no dijo el motivo, pero al preguntarle por qué decir al jefe, no tuvo más remedio que confesar: en la empresa le habían pedido que empezara a llevar el tema de la Calidad, y también que hiciera más horas en la empresa y menos en la universidad.

Luego me enteré que se había hablado algo de una o dos horas diarias en la universidad, o una mañana o tarde cada dos o tres días. Por supuesto, el jefe no está nada contento con el tema, y me imagino que se habrá montado una buena en su despacho esta tarde.

Jesús es el segundo en la lista de veteranía del laboratorio. Yo soy el tercero, por apenas un par de semanas (o menos, no lo sé con certeza). La más veterana es Elisa, que también tiene anunciada su marcha desde hace tiempo, pero por suerte no será hasta después del verano (aunque cada vez queda menos). La cuarta, es Patricia, que también está con un pie fuera: sólo viene a la universidad por las tardes, por la mañana, empresa. Y después de ella viene el abismo: Ángeles y Rubén son posteriores al verano pasado, y los demás, han entrado hace menos de un mes.

Dicen que las mejores amistades se hacen en las circunstancias adversas, y nuestro jefe ya es en sí mismo una circunstancia adversa. El grupito de veteranos, los que aguantamos allí desde hace cerca de año y medio (y Elisa aún más) nos hemos divertido bastante con las cosas que nos han pasado por allí, y es una pena cada vez que uno de nosotros se va. Por suerte no hemos perdido el contacto del todo. Con unos más y con otros menos, pero todos los "veteranos" seguimos en contacto, y es un alivio, porque al menos yo les he cogido cariño a todos. Espero que sigamos en contacto, especialmente ahora que estamos cogiendo la costumbre de quedar para comer cada mes.

Sin embargo, la marcha de Jesús no es solo la marcha de otro veterano más. En este momento yo ya estaba solo en el laboratorio por las tardes (salvo visita ocasional de algún compañero/a), pero es que ahora, por las mañanas sólo estaríamos Ramón y yo, que no es que Ramón me caiga mal (todo lo contrario), pero es que los almuerzos y las conspiraciones mañaneras ya no serán lo mismo... y además, yo sería el "único" veterano del grupo. También están Elisa y Patricia, pero con un jefe tan machista como éste, y además Patricia a tiempo parcial... pues tampoco es lo mismo.

Da pena, mucha pena ver cómo la gente con la que has compartido tanto tiempo se marcha. Y a mi aún me queda por lo menos otro par de años...

martes, 29 de mayo de 2007

Boda, Auténtico Rush y alguna otra cosa

Viernes tarde, y boda.

En la entrada anterior me equivocaba. Sí que han cambiado algunas cosas. Las suficientes como para sorprender a propios y extraños, y en general a todos los que hacía más de unos meses que no me veían.

A la boda llegué cansado y bajo de moral, tanto que durante la ceremonia no paraba de decirme "estás muy formal". Eso cambió en cuanto llegamos al convite. Un sitio precioso y camareros esperando con cerveza fresquita... Al final terminé pasándolo de maravilla, y llegando a casa bastante más tarde de lo que lo había hecho en mucho tiempo. Y sobre todo, de nuevo con la moral bien alta.

El resto del fin de semana no tuvo demasiado de especial.

Pero ayer volvió a tocarme un "Rush", esta vez uno de verdad: tras toda la jornada de trabajo correspondiente al lunes, sin un minuto de descanso, carretera y manta para recoger a mi padre del aeropuerto de Valencia. Llegué con apenas 10 minutos de tiempo antes de que saliese por la puerta de la sala de llegadas, lo que quiere decir que debía haber desembarcado más o menos al tiempo que yo llegaba al aeropuerto... 20 minutos antes de la hora a la que habíamos quedado, y para la que iba "justo" yendo justo al salir del trabajo.

Eso me preocupa: le estoy cogiendo demasiado gusto a pisar el acelerador, y aunque no suelo pasar de 130, puntualmente creo que llegué a 150 (apenas unos segundos en algún adelantamiento), pero empiezo a ser consciente que cualquier día de estos voy a tener un problema... sea una "foto", o sea un golpe. Y dado lo que acierto últimamente, me preocupa bastante.

Al final, apenas 15 minutos de descanso y otra vez en marcha. Entre pitos y flautas, llegué a casa a la 1 de la madrugada, habiendo conducido casi todo el tiempo desde las 19:30, así que enseguida listo para irme a la cama y comenzar hoy un nuevo día, otro día como otro cualquiera.

viernes, 25 de mayo de 2007

Iluso

En los últimos nueve meses he cambiado. Tanto, que algunos no me han reconocido al verme. Tanto, que algunos han llegado a decir que soy otro.

Pero... en el fondo, ¿qué ha cambiado?

No ha cambiado nada. A la hora de la verdad, todo sigue igual. Las ilusiones se tornan decepciones con la misma facilidad que antes, y una vez más sólo queda el vacío, pero esa vez con el añadido de la sensación de estupidez debida a que nada de lo sucedido en los últimos meses ha servido para producir la más mínima diferencia.

No ha servido de nada volver a intentarlo.
No ha servido de nada dar la cara y luchar.
No ha servido de nada conservar la sonrisa y la moral alta.

Una vez más estoy en el mismo punto de partida: solo. Y esta vez no hay no hay ganas de volver a intentarlo... ¿de qué serviría? Al final, las ilusiones sólo traen esto: decepciones cada vez mayores y el sentimiento de que no pertenezco a todo esto.

Lo peor es que no hay forma de abandonar. Forma parte de ser un imbécil el que dentro de un tiempo vuelva a aparecer alguien que me haga olvidar y pensar "esta vez sí", para que al final vuelva a ser lo mismo. Una y otra vez.

Me gustaría poder acabar con estas emociones. Extirparlas para siempre. Asumir de una vez que no hay nadie, que nunca "va a ser que sí", y acabar con el origen de todo esto para que no vuelva repetirse.

En el fondo, me viene de familia: soy como un pastor sin perro, sin ovejas. Sentado en sus pastos, solo, en silencio (¿de qué sirven las palabras, si nadie las oye?), viendo el pueblo desde lejos, visitándolo sólo de vez en cuando para cubrir sus necesidades, pero con la plena consciencia de que no pertenece allí, sino a la soledad de sus pastos.

jueves, 24 de mayo de 2007

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lunes, 21 de mayo de 2007

Fatiga

Mis muslos han recuperado el tamaño que tenían hace un año, antes de empezar a perder peso. Sin embargo, donde antes había grasa, ahora hay músculo: una potencia física como no he tenido en mi vida.

Y hoy, cada centímetro de músculo es dolor. Sobre el cansancio acumulado de toda la semana pasada se acumulan las casi seis horas de caminar por la montaña del pasado sábado, y el día de ayer no basta para borrar el recuerdo de semejantes excesos.

Desde que esta mañana me puse en pie, mis piernas piden clemencia y descanso. Me incitan a abandonar la rutina y abandonarme al reposo. El castigo por semejante traición es la misma rutina de todas las mañanas: 5 kilómetros de carrera y otros dos de caminata, aunque debido al cansancio parecen el doble.

Ahora, ya duchado y fresco, cada paso es la consciencia de la debilidad acumulada en mis piernas y una punzada en mi rodilla, el recordatorio de mis propios limites, la consciencia de una necesidad de descanso que no llega.

Y si sigo en pie es únicamente por terquedad. Me niego a rendirme: siempre hay para un paso más.

miércoles, 16 de mayo de 2007

Primer día

Me levanto como perdido. Tengo por delante la misma rutina de todos los días, y sin embargo, no sé por dónde empezar. Me cuesta unos minutos hacerme a la idea, pero acabo tomando el mismo café de todos los días, poniéndome el chandal y las zapatillas y a la calle.

Hago mi circuito de siempre. Pero hoy algo es diferente: el mundo pasa a mi alrededor más despacio de lo que recuerdo que suele hacerlo. Mi cuerpo, aún cansado, responde como si no fuera mío. Y sin embargo el reloj dice que llevo el mismo ritmo de siempre.

Vuelvo a casa, y al llegar es como si me hubiera teletransportado: el camino de regreso apenas lo recuerdo. La ducha pasa en un instante y en cuestión de minutos estoy vestido para ir a trabajar.

Como siempre, bajo a la cocina... ¿a hacer qué? Claro, el macuto del gimnasio... entonces, ¿por qué no he bajado la ropa ni las zapatillas de deporte? Otra vez arriba.

Dos viajes más tarde, estoy listo para salir y me pongo en camino. Hasta el camino a la universidad me ha parecido diferente, y sin embargo, hoy es un día como cualquier otro. Nada lo diferencia de cualquier otro miércoles de este año.

Nada, salvo un pequeño detalle: hoy, por primera vez en varias semanas, cuando esté en el laboratorio y oiga la puerta, sé que al ir a ver quién entra, no voy a encontrarme con esa mirada arrebatadora que me trae de cabeza.

lunes, 14 de mayo de 2007

Y ella dijo "sí"

Jugué mi carta. Una jugada modesta en una partida que ni siquiera sé si sigue abierta.

Y gané la mano.

Ahora, tengo un leve punto de apoyo que me permite seguir en juego, a la espera de una oportunidad de subir las apuestas y aumentar el riesgo.

viernes, 11 de mayo de 2007

El "Gran día"

Hoy iba a ser un gran día. Primero, la carrera, luego, la nueva compañera, y luego el fin de semana.

Las dos primeras cosas más o menos han ido bien: en la carrera quedé 24º, y bajé en 6 minutos mi tiempo a los 5 km 350 m. Nada mal para las condiciones adversas. La nueva compañera mejicana, guapa y muy agradable.

Y cuando parecía que el día iba a ser redondo, todo se va al garete.

Nada más volver de comer, "ella" estaba en el despacho del jefe. Al principio pensé que estarían revisando el trabajo, pero el ambiente era demasiado relajado. Ha bastado que el jefe abriese la boca para que yo supiese lo que estaba pasando. No recuerdo ni sus palabras. Sólo las palabras que vinieron a mi cabeza: "te vas". Eso, y la sensación de que el alma se me caía a los pies. Ahora, parece mentira que hace dos días, hablando con otro de nuestros ya ex-compañeros, yo le dijera a ella "si tú también te irás dentro de nada", y ella contestara "no, no, que va, yo no me iré". Egoístamente me alegré de que pensara así, pero hoy vuelvo a maldecir ese punto de adivino que me sale de vez en cuando.

Supongo que sólo me queda jugármela a una sola carta, y eso nunca es bueno.

jueves, 10 de mayo de 2007

La carrera

Mañana es el día. Llevaba semanas esperándolo, desde que vi el cartel anunciándolo en el gimnasio. ¿Me apunto? ¿No? ¿Podré?

Nunca he competido en una carrera, y la verdad, me picaba la curiosidad. Al principio dudaba. 5 km 350 m era bastante más de lo que hacía en ese momento, unos 3 km 200 m, pero había tiempo, curiosidad, y sobre todo uno de ésos "¿Y por qué no?" que tan de cabeza me traen los últimos meses.

Así que me decidí a probarme, a ver cuánto era capaz de aguantar, y sobre todo, a ver si poco a poco podía subir hasta alcanzar las 5 vueltas a mi "circuito", que curiosamente, tiene unos 1070 m de longitud, de forma que las 5 vueltas completas tienen aproximadamente el mismo recorrido que la carrera de mañana. Eso sí: decidí que no me apuntaría hasta estar seguro de ser capaz de aguantar los 5 km.

Al día siguiente de tomar la decisión de probarme ya me sorprendí a mí mismo: pensaba hacer 3 km y medio, y pensaba que me costaría, pero puesto en faena, me resultó fácil, así que seguí hasta los 4 km. Eso ya me costó más, pero también lo aguanté mejor de lo esperado, pero no quise forzar demasiado y me conformé con eso.

Los 3 días siguientes repetí los 4 km, para acostumbrarme un poco. Y al siguiente, a por los 4.5 km... y de nuevo sorpresa: llegué fresco y fui a por los 5. Y los conseguí, aunque un poco forzado. Aunque no estaba nada mal: había reducido el tiempo que esperaba tardar en llegar a los 5 km a menos de la mitad.

Desde entonces han sido unos 12 días de hacer 5 km diarios, aguantando bastante bien e incluso esprintando los últimos 200 m estos últimos días.

Y ayer por fin me inscribí en la carrera, aunque con la sospecha no muy desencaminada de que a lo mejor no podía participar. Y casi es así: la becaria mexicana que tenía que venir a principios de mayo llega también precisamente mañana, y por ahora, tengo todas las papeletas de ser yo el que vaya a ir a buscarla. Por suerte llega a eso de la 1 al aeropuerto de Alicante, un tiempo prudencial para no interferir con la carrera (que así a ojo, durará una media hora, y empieza a las 11).

Con todo esto, ahora mis enemigos en la carrera son cuatro: la hora, pues acostumbro a correr a las 7 de la mañana, y el cambio de hora puede ser un factor importante, el sol, pues a las 7 apenas hace calor y el sol apenas ha salido, y también el desnivel, ya que me entreno en terreno llano, y el recorrido de la carrera tiene bastantes desniveles, con un par de subidas fuertes. Y el último "enemigo" soy yo mismo: los últimos días he notado una ligera punzada en mi cuádriceps derecho... nada serio, apenas una molestia cuando el músculo está frío, pero no le he dado mucho descanso y temo que mañana pueda molestarme más, especialmente en las cuestas.

Bueno, y siempre queda la opción del imprevisto... se supone que mis compañeros podrán guardarme las espaldas si el jefe me busca durante ese rato (por supuesto, no le he dicho nada de la carrera), pero puede que me toque resolver algo urgente, y entonces, adiós carrera. En fin, cruzaremos los dedos.

Y ya para terminar, el mapa del recorrido de la carrera:

Problema

Soy un solitario, siempre lo he sido.

No sé relacionarme con la gente.

Y sin embargo, me he dado cuenta de que no quiero quedarme solo.

lunes, 7 de mayo de 2007

Estúpido, estúpido, estúpido...

... así es como me siento una vez más, por desear lo que está fuera de mi alcance, por querer lo que no puedo tener.

Por no tener lo que no tengo.

Por no saber hacer lo que no sé.

Por no ser lo que no soy.

Por ser como soy y no como fui, por levantar la barbilla, mirar al frente, e inventarme una mirada insolente cuando ella apareció frente a mis pasos.

Secuestró mi mirada, no por ser espectacular, sino por una extraña combinación de belleza, misterio, y dulce sensación de calidez al sostener su mirada. Duró sólo unos segundos: lo suficiente como para grabarse en mi memoria, pero no lo suficiente como para llegar a ser de mala educación.

En definitiva, ella era una de esas con las que nos cruzamos cada día, que llaman a nuestros sentidos como si fueran sirenas, de ésas de las que, en un instante, saturamos nuestra vista, sabedores de que probablemente no volvamos a ver.

Y sin embargo, el instante perdura. Aquella a la que sólo debía ver un instante aquel día, la veo cinco de cada siete, la sueño siete de cada cinco.

En aquel momento, a su imagen la acompañó su voz, y cuestión de minutos, que yo deseaba que no terminasen nunca, supe que estaba perdido, pues se incorporaba al grupo, y a su imagen se incorporaban una voz suave, un trato agradable, una gran simpatía, una sonrisa como he conocido pocas, y sobre todo, unos ojos en los que temo perderme, y en los que sin embargo quiero volver a reflejarme una y otra vez.

Ésta es, una vez más, mi tortura: un encanto que flota junto a mí en el laboratorio. Alguien para quien busco las menores excusas para poder echar una mano en lo que sea que haga, solo para cambiar unas palabras y volver a sentir sus ojos sobre mí. Alguien por quien maldigo al reloj por correr hacia la hora de salida. Alguien por quien maldigo al calendario por contener las palabras "sábado" y "domingo", las barreras insalvables que me alejan de ella.

Barreras casi tan insalvables como ser quien soy y ser como soy, cosas que jamás merecerían el premio de su compañía si no fuera por el trabajo.

jueves, 3 de mayo de 2007

Hoy, un nuevo paso adelante en el escalafón: el jefe nos ha dejado temporalmente a mí y a Jesús a cargo del grupo, para que hagamos que las cosas sigan saliendo adelante.

¿Buena noticia? No del todo...

Se debe a que el jefe se ausenta por tiempo indefinido. Entre ayer hoy, a su hijo le han detectado leucemia. Tiene 28 años, como yo, y a diferencia de mí, es arquitecto, o sea que no tiene ni por qué estar cerca de productos peligrosos como los que manejo yo en el laboratorio.

Simplemente, impresiona.

(Lo siento, no he sido capaz de encontrar un título para este post)

lunes, 30 de abril de 2007

De vacaciones a puente y tiro porque me lleva la corriente...

Otra vez una eternidad sin escribir, y no precisamente por falta de cosas que hayan pasado (aunque casi todas de poca importancia): 15 días de vacaciones, alguna peripecia en el laboratorio, una montañita, y ahora, puente y viaje a Madrid con quedada del trivial y presencia de ex-novia incluída...

Demasiado poco que destacar, salvo que las cosas vuelven a su cauce, y yo a mi rutina diaria.

miércoles, 4 de abril de 2007

Una de cal y otra de arena

Vacaciones. Mucho tiempo libre y pocas cosas que hacer. Como las cosas están así y el tiempo no acaba de acompañar, Eduardo y yo habíamos quedado ayer por la mañana en el Messenger para, después de ver cómo amanecía el día, decidir si íbamos a trepar alguna montaña.

Como hacía bueno y ya era un poco tarde para salir, decidimos hacer una subidita ligera, y escogimos como destino el Cabezo del Puerto. Una sola cumbre a la que se sube todo el camino por una pista bastante fácil, unos 3 km de camino y hora y media entre subida y bajada.

El problema era que no conocíamos la pista que subía, y terminamos subiendo campo a través, por un lugar bastante más difícil que la pista, y empeñamos algo más de una hora, y un buen esfuerzo, tan solo en la subida.

Eso sí: la vista desde arriba era estupenda: a un lado, todo el valle en el que se encuentra Murcia, incluyendo Alcantarilla, Torres de Cotillas y Molina, y aún más allá. Y por el otro lado, todo el campo de Cartagena, hasta La Manga y el Mar Menor. Lo malo es había algo de bruma en el ambiente, y las fotos no han salido todo lo bien que podían salir, pero aún así la vista es impresionante.

Y después de un rato y el almuerzo, volvimos a bajar, esta vez por el camino correcto, de forma que apenas tardamos 20 minutos en bajar, muy cómodamente además.

El problema vino abajo: al hacernos la última foto en la cumbre, me quité las gafas de sol y no me acordé de volver a cogerlas. Lo suyo hubiese sido volver a subir a por ellas, pero dado que Eduardo tenía que estar pronto en casa para salir de viaje, y que desde abajo podíamos ver que había otra gente en la cumbre, opté por dar las gafas por perdidas y marcharnos. Eso sí, con la idea de volver en otro momento a buscarlas, por si acaso.

El "otro momento" fue apenas 2 horas más tarde, justo después de comer, y acompañado de mi madre, que insistió en venir, no sé si más por no dejarme ir solo o por la curiosidad de ver por qué clase de sitios solemos ir. Mis advertencias de que iba a subir deprisa y no me pararía a ver el paisaje no sirvieron de nada: insistió y al final, vino conmigo.

El resultado fue el esperado: cada 5 minutos tenía que pararme otros 5 a esperarla, pero aún así aguantó la subida mejor de lo que esperaba (lo cierto es que pensaba que a media subida se pararía y la recogería a la bajada), y llegamos arriba en 45 minutos.

Una vez arriba hice el recorrido contrario al que hice por la mañana, y al llegar al punto donde habíamos hecho la última foto, cuando ya me había resignado a tener que comprar otras, allí estaban mis gafas. Intactas. En la misma posición en la que recordaba haberlas dejado. A pesar de que habían subido al menos otros dos grupos de montañeros, parece que nadie las había visto. Desde luego tuve mucha suerte.

Luego vino la bajada y la vuelta a casa, que no tuvo demasiado que destacar, salvo el hecho de que a pesar de haber subido y bajado dos veces el Cabezo, me quedaban ganas de más, así que me fui a la piscina a hacer mi sesión de natación.

Y hoy, todavía con el cansancio acumulado de la excursión del fin de semana por la Sierra de La Pila, y la "paliza" de ayer, he salido temprano con Eduardo con la intención de hacer los 3 picos que vimos desde El Tejo la semana pasada, pero a la media hora de haber empezado a andar, nos cogió una nube y empezó a llover ligeramente. Seguimos andando unos minutos para ver cómo evolucionaba la cosa, y al principio arreció ligeramente, aunque enseguida paró de llover.

Sin embargo, Eduardo no iba cómodo, debido al roce de sus botas nuevas, y como el cielo andaba bastante feo y Eduardo no llevaba impermeable, decidimos dejarlo para otro día, así que abortamos la excursión y volvimos a casa a la hora de haber empezado a andar. Al principio parecía que podríamos haber seguido, pero por los nubarrones que se avecinaban intuíamos que después de haber hecho la primera cumbre de las tres que planeábamos nos hubiéramos mojado bastante.

Eso sí: las energías ganadas con el desayuno que tomé, en previsión de las más de cuatro horas de excursión que se preveían, había que gastarlas, así que en lugar de paseo por la montaña, terminé de nuevo en la piscina, haciendo una nueva sesión de largos para amortizar mi bono, que caduca dentro de poco, y hay que aprovecharlo al máximo.

sábado, 31 de marzo de 2007

Cenajo - La Pila

Me voy recuperando de las quemaduras de sol de la semana pasada: mi brazo izquierdo aún tiene bastante mala pinta, y el derecho está bastante mejor, aunque sigue estando algo rojo; así que hoy tocaba volver a salir al monte. Sólo hemos sido Eduardo y yo, ya que Jose está de baja.

Nos hemos hecho las cumbres de El Cenajo y La Pila, que aun que no son muy altas (ambas de 1200 y pico metros), sí suponen un desnivel respetable y una buena caminata: en total han sido 5 horas caminando a un ritmo bastante fuerte, eso sí, todos por pista, ya que en ningún momento hemos salido del camino.

Aquí queda, para el recuerdo, una vista en 360º desde la cima de La Pila. Se ve mejor pinchando en la imagen para ampliarla un poco, aunque por desgracia no se llega a ver a tamaño real, ya que serían más de 8 megas de foto...)

lunes, 26 de marzo de 2007

El auténtico hombre-gamba

Ese soy yo. Voy de rojo y blanco por zonas: nuca, frente, brazos y hombros rojos, y el resto, blanco nuclear.

El pasado fin de semana, tras casi un mes de ausencia, volví al montañismo con fuerzas renovadas y estrenando carnet federativo (ahora si me accidento, ya pueden venir a "sacarme"...) y botas montañeras.

En principio habíamos planeado una jornada normalita cerca de Moratalla, pero mientras íbamos de camino decidimos cambiar de planes y subir otro par de picos que nos quedaban de camino, en lugar de los que teníamos previstos. Nada espectacular: unos 1500 metros de altura cada uno, aunque nosotros sólo subiríamos unos 400 metros de desnivel en cada ascenso.

El día empezaba bien: soleado, aunque con un poco de viento, algo frío, que luego se calmó. Desde luego, un día estupendo para hacer una salida... aunque bien pronto nos dimos cuenta de nuestro gran error: olvidar meter en la mochila el protector solar.

Con nuestro buen humor habitual comenzamos a subir, y al cabo de una hora estábamos en nuestra primera cumbre, desde donde teníamos una vista estupenda, como atestigua la foto:


Un breve descansito, y bajamos rumbo a nuestra segunda cumbre, que no tardamos demasiado en alcanzar. También allí la vista era impresionante:


Y aquí empezó lo bueno. Estábamos en nuestra segunda cumbre y no llegábamos a las 3 horas de salida cuando, medio en broma, medio en serio, Eduardo dijo algo del estilo de "¿Nos atrevemos a subir al Tejo?".

"El Tejo" es el montecito que aparece en la parte derecha de la foto. Cerca de los 1600 metros de altitud, creemos que en la del centro de las 3 cumbres que tiene.

La respuesta de Jose fue rápida: "Pues como vosotros queráis". La mía, un poco más lenta, pero más contundente: "Con dos cojones". Y allá que fuimos. Descansamos unos minutos más y nos pusimos a descender, en dirección al camino que se ve en la foto. Cuando llegamos a él, lo hicimos en un punto que queda fuera de la foto por la izquierda, y caminamos hasta donde gira a la izquierda, entre 1.5 y 2 km más allá de donde lo cogimos.

Allí nos paramos unos minutos a almorzar, y ya bien alimentados, iniciamos el ascenso por el segundo de los barrancos que se aprecian en la foto. Al principio, todo como siempre: algo de vegetación, y un terreno algo empinado. Más adelante la cosa cambió: la pendiente aumentó y encontramos algunos pasos de roca pelada bastante empinados. Por suerte las botas nuevas se portaron estupendamente y aguantamos como campeones... eso sí, el rato que yo fui "tirando" creo que marqué un ritmo un poco fuerte, pues Eduardo y Jose se me quedaron atrás, y de hecho, ayer y hoy he tenido algo de agujetas.

Tras un buen rato y bastante esfuerzo conseguimos llegar a la cumbre de más a la izquierda, donde Eduardo nos hizo una confesión: "Si llego a saber cómo es esto, me callo la boca...". No nos lo creímos, y seguimos hasta la segunda cumbre, la más alta, donde paramos a descansar un buen rato y casi agotamos nuestras reservas de agua.

Tras descansar un poco, volvimos a bajar, y aunque eso fue bastante más leve que la subida, al llegar al camino aún tuvimos que hacer otros 3 km a pie hasta llegar al coche. Para entonces, yo ya empezaba a enrojecer...

Y luego vino lo "bueno": ya estábamos volviendo, y llevábamos 11km en dirección a Moratalla cuando nos encontramos la carretera cortada por un Rally que estaban celebrando como parte de las fiestas del pueblo. No habían puesto ningún aviso de que la carretera estaba cortada, y en más de 11 km no había ninguna desviación que nos permitiera salir a otra carretera que nos llevara a casa. Tuvimos que dar la vuelta y recorrer esos 11 km hasta donde habíamos dejado el coche para las ascensiones, donde el camino de tierra serpenteaba entre El Tejo y otra montaña para llegar finalmente a la carretera que iba en dirección a Caravaca.

Lo malo es que íbamos con mucho retraso. Eduardo y yo habíamos quedado a tomar café para recoger unas invitaciones a una boda, y estando a más de una hora de camino, ya era casi la hora a la que habíamos quedado. Al final, nos presentamos con más de tres cuartos de hora de retraso, sin duchar, con la ropa de montaña, y yo completamente colorado, en una de las cafeterías más pijas del pueblo...

Y para terminar, otra foto. No pretendía ser nada especial, sólo una de esas fotos que se hace uno mismo, sin darle demasiadas vueltas, pero que al pasar al ordenador me ha gustado bastante (a pesar de los pelos de punta, las gafas torcidas y el enrojecimiento de esa pantalla de cine de verano que llamo mi frente).

martes, 20 de marzo de 2007

Punto y seguido

Desde hace un par de semanas, al levantarme cada lunes por la mañana (martes esta semana, por el festivo) lo hago con la sensación de comenzar un nuevo capítulo en mi vida. Sin embargo, hace tiempo que no hay grandes novedades.

Al levantarme y salir a correr tengo esa sensación rancia de revivir algo que hacía mucho tiempo que había dejado atrás, como si la costumbre de salir a correr fuese algo de muchos años atrás, cuando apenas tres días antes había estado corriendo por esas mismas aceras.

Algo parecido ocurre con el gimnasio: al preparar el macuto, me asalta la pereza, como si lo de ir al gimnasio fuese algo que tuviese superado desde hace tiempo. Sin embargo, con el paso de la mañana voy despertando de mi letargo y a media mañana apenas puedo esperar a salir e irme al gimnasio a hacer algo de ejercicio.

Pero con la piscina es diferente. Probablemente se deba a que a pesar de que el invierno no termina de marcharse, los días son cada vez más soleados, y tal vez por eso lo de ir a la piscina en lugar de ser algo cada vez más lejano sea algo que apetece cada vez más.

En cualquier caso, tal vez la sensación que tengo sea la premonición de que algo nuevo va a empezar, o una señal para comenzar algo nuevo. Sea como sea, estoy más que dispuesto a ello.

martes, 13 de marzo de 2007

Valencia ¿Rush?

El pasado jueves me esperaba una sorpresita en forma de llamada telefónica de mi padre:

"¿Me puedes llevar el sábado al aeropuerto de Alicante? Es que me voy otra vez... salgo el sábado a las 16:30. ¿Te va bien si salimos a la una?"

Y yo pienso: ¿y por qué no? Alicante está a 45 minutos, es un paseo. Visto así, ¿por qué no? Eso sí: mi padre es un poco exagerado. Saliendo a las 14:30, llegamos con más de una hora de antelación, de sobra para facturar con tranquilidad. Claro que no todo iba a ser tan fácil. Un rato después vuelve a sonar el teléfono, y de nuevo es mi padre:

"Huy, es que ha habido un despiste con lo del vuelo... no sale desde Alicante, sino desde Valencia..."

Ahí está el truco. Por eso había que salir tan pronto. Pero bueno, ya puestos, qué más da hacer un viaje de 45 minutos que uno de dos horas y media, así que, adelante.

Llega el sábado, y como no la he visto conectada desde las llamadas de mi padre, le mando un SMS a Alba, que se apunta a comer conmigo y pasar la tarde por ahí. Luego, a recoger a mi padre y derechitos a Valencia.

Resumiendo mucho, llegamos sin mayores problemas al aeropuerto (aunque se hace un poco pesado aguantarle la conversación a mi padre durante dos horas y pico, cada vez con más frecuencia tiende a repetir cosas que ya me ha contado... será cosa de la edad... o de familia, que yo también lo hago :P). Tras dejar a mi padre con las maletas facturas, me da 100 euros "por las molestias" (ahora entendéis por qué acepto con tal facilidad unas cuantas horas de coche) y me voy a buscar a Alba.

A las cuatro y algo estamos comiendo en un Vips, y como siempre que nos juntamos, la conversación se nos alarga, y a pesar de los esfuerzos nada desdeñables de la camarera, acabamos estirando la comida hasta bien pasadas las seis. Luego, un paseíto rápido por el centro comercial y el MediaMarkt mientras anochece, y yo pensando que no me apetece nada el viaje de vuelta.

Al final, acabamos quedando con dos amigas de Alba, Helena y Ana. A Ana ya la conocía, también de hace 4 años. Alba me decía que me iba a notar muy cambiado, y no se equivocaba. Lo sorprendente es que Ana decía que me veía ahora más joven que entonces... qué cosas. Ella estaba igual, incluso sigue vistiendo camisetas heavys y vaqueros.

Volvemos a casa de Alba, donde nos esperaba Helena, y decidimos el plan: cena en casa, pseudo fiesta de pijamas, y peli chorra, para reírnos un rato sin pensar demasiado. La elegida: Scary Movie 4. Nada del otro mundo, pero para lo que queríamos, nos valía.

Para entonces la idea de vuelta ya estaba más que descartada: a mí me apetecía quedarme, el viaje no me apetecía nada, y además Alba me había ofrecido su sofá para quedarme, y yo lo acepté gustoso. Mensajito a mi madre, para que no me esperase, y todo arreglado.

A eso de las 4 y media de la madrugada, al terminar de ver la peli y hacer un poco el chorra por internet, nos fuimos a dormir. Ana terminó por quedarse también, y aunque a ella le tocó cama, yo apenas me enteré de que dormí en un sofá: me dormí al instante, y no me desperté hasta varias horas después.

A la mañana siguiente, un paseíto por Valencia para que Ana recogiera unas cosas en su casa, que, casualmente estaba apenas a un par de manzanas de donde hacía un par de años habíamos visitado a una amiga de mi ex que temporalmente vivió en Valencia.

Y luego, vuelta a casa. Apenas me enteré del viaje, y a mitad de camino, SMS de mi madre: no estaba en casa, y me decía que no la esperase para comer, así que para redondear el fin de semana, y dado que hacía muy buen día, aproveché para irme a comer por ahí.

De otra cosa no sé, pero desde luego, no puedo quejarme de la vida que llevo: salgo un día de casa para llevar a mi padre al aeropuerto, y acabo volviendo al día siguiente...

lunes, 5 de marzo de 2007

El pupas & sus cámaras

Pegoteo directamente desde el foro de #trivial-irc, donde lo he publicado primero y luego enviado a meneame.net (no me hacía gracia enviarlo desde el blog):

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pixmania.com: nunca, nunca, nunca


Bueno, pues, siguiendo con la costumbre, os aviso de que aquí tampoco compréis en la vida.

Decidido a cambiar de cámara digital, les hice un pedido. Como siempre, hubo follón con los plazos de entrega: según el formulario de pedido, la entrega se hace en 24/48 horas si es envío express (vía DHL), o 48/72 si es envío normal (vía Seur).

Bien empezamos: Según sus condiciones generales, los plazos de envío son de 48/72 horas si es vía DHL y 2/3 días si es vía Seur. ¿Alguien me explica la diferencia? No caigáis en el error de pensar que las 48/72 horas incluyen días no laborables: mi pedido, hecho a jueves 25 de enero a primera hora (7 de la mañana) llegó al 5º día (29 de enero a última hora)... ¿5 días? Sí: se reservan otras 24 horas más para comprobar los envíos pagados vía tarjeta bancaria. Simplemente estupendo.

Bueno, dejémoslo estar. Al fin y al cabo, los problemas de entrega están a la orden del día con las cosas compradas por internet.

Pero... hay más: resulta que al probar mi nueva cámara me doy cuenta de que al hacer exactamente la misma foto 2 veces, una sale bien (a veces) y otra sale borrosa... o sea, que llevo la racha y me ha tocado una cámara defectuosa. Pues nada, a pedir el cambio.

El día 8 de febrero (10 días después de la recepción) les envío la cámara por MRW. Unos días más tarde, vía web veo que fue entregada al día siguiente. Como para el 13 aún no me había confirmado la recepción, pues les mando un email (llamar ni hablar, que cobran 28 centimos/minuto y sin iva). Me contestan al día siguiente, con 3 emails: el primero, para decirme que no ha llegado mi cámara, y que siguen a la espera. El segundo, de dos horas más tarde, para confirmar que les ha llegado, y que lo envían al servicio técnico para que la revisen (aquí nada de cambios directos, primero revisan el producto por si no está roto). Y el último, del servicio técnico, para decir que ya les ha llegado la cámara, y que van a enviarla a la marca para la revisión, y que en 10 días me envían el resultado del análisis técnico.

Bien. Como a día de hoy (5 de marzo) no tengo noticias, y es el duodécimo día laborable desde que me dijeron lo de los 10 días, les he puesto otro email, a ver qué pasa.

Su respuesta no tiene desperdicio: el 25/02/07 dicen haberme enviado un email con el resultado del análisis técnico, y preguntándome por mi preferencia acerca de si hacer un nuevo pedido o si quería el reembolso (y nada acerca de la cámara).

Les contesto que no he recibido nada de ellos del 25/02/07 (ni siquiera correo no deseado), y que me parece muy sospechoso que afirmen haberme enviado un correo en DOMINGO. Y para rematar la faena, que me gustaría recibir el resultado del informe, porque de ello depende que pida otra cámara igual o el reembolso.

Respuesta de ellos (sin desperdicio):

Estimado cliente,

como le indicamos en el correo anterior estamos a la espera de su confirmación puesto que la evaluación tecnica termino.


¿No es grandioso? Aquí ya me da la risa tonta, y por supuesto les contesto (algo por el estilo de):
Vista la poca disposición a darme información que tienen, elijo reembolso (dado que no han mencionando nada acerca de enviarme la misma cámara concluyo que realmente estaba defectuosa). Les aviso que la tarjeta con la que pagué puede dar algunos problemas para hacer el reembolso, porque ha caducado. Y díganme qué pasos tengo que seguir para que me devuelvan el coste del envío por MRW de la cámara a suservicio técnico. (eso último está contemplado en el faq de su web, pero quería que me lo confirmasen).


Y por supuesto, responden "amablemente":
Buenas tardes ,

Le informamos que un nuevo producto le sera entregado en breves. Debido al hecho que devolvio su pedido fuera del plazo de los 15 dias no podemos reembolsarle.


Y a mí no me salen las cuentas: si les mandé el pedido 10 días después de recibirlo, y desde entonces lo tienen ellos, ¿qué leches dicen de 15 días? Pues vamos allá (respondo más o menos esto):

Me parece vergonzoso que digan que están esperando a que elija hacer un pedido nuevo o pedir reembolso para luego decirme que no pueden hacerme el reembolso porque ha pasado el plazo. Además para su información, recibí el pedido el día 31 de enero (mala pasada de mi memoria, fue el 29, pero aún así está dentro de plazo), y obra en poder de ustedes desde el 9 de febrero (según el transportista), por lo que de ninguna manera he superado el plazo de 15 días.

Insisto en el reembolso.


Y su respuesta (qué pronto han pasado de mí...):
Estimado Sr ----------------------,



Le informo que su pedido saldrá en el día de hoy de nuestras instalaciones. Si usted elegió nuestros servicio express lo recibirá en 24/48 horas hábiles, si elegió nuestros servicio estandar lo recibirá en 48/72 horas hábiles.



Pixmania agradece su confianza y le esperamos pronto en nuestra web.



&nbs p; www.pixmania.com



Atentamente,



¿Y ahora qué hago? (a parte de ir a denunciarlos pero ya mismo) ¿me creo lo de los plazos de entrega? ¿les pongo (otra) denuncia por publicidad engañosa por eso de "PIXMANIA El mejor servicio y los mejores precios en alta tecnología"?

Por ahora, hacer público todo esto. Seguro que les encanta.

Editado: lo olvidaba, la historia continúa en http://www.trivial-irc.es/phpBB2/viewtopic.php?t=1242

sábado, 3 de marzo de 2007

Eclipse

Esta noche hay eclipse total de luna. Es curioso, pero a pesar de la publicidad que ha tenido, bastante gente con la que he hablado no lo sabía.


En este momento el eclipse está casi en su momento cumbre: la luna está casi completamente oculta en la sombra de la tierra, y en lugar de su típica palidez, esta cubierta casi completamente por un tono rojizo.

Dicen que las condiciones de este eclipse son óptimas, y no volverán a darse por lo menos hasta el año 2029. Eso me da que pensar. Últimamente el tiempo vuela, y sin embargo, hasta que vuelva a haber un eclipse como éste pasará una eternidad.

Ahora mismo estaba apoyando en mi ventana, mirando esa luna rojiza y pensando que no será hasta dentro de 23 años cuando vuelva a repetirse esa vista, conmigo mirando por esa misma ventana. ¿O no? Es mucho tiempo, y tendrán que pasar muchas, unas mejores, otras peores, pero se producirán infinidad de cambios. Quizás el próximo eclipse lo vea desde otra ventana. Quizás sea otra persona la que mire desde aquí, o "aquí" ya no exista. Es imposible decirlo ahora.

Lo único que se puede decir es que, casi con toda seguridad, suceda lo que suceda aquí "abajo" en ese tiempo, habrá otro eclipse total de luna como este.

Al fin y al cabo el universo, o el espacio tal como lo vemos desde aquí, es muchas cosas: lo desconocido, la última frontera, el infinito, el sitio de donde "cuelgan" las estrellas, la inspiración de muchos, etcétera, pero también es un inmenso reloj con infinitas manecillas, cada cual con su propio ciclo: desde el rapidísimo pulsar de las múltiples radiaciones que se encuentran por ahí, hasta el ciclo interminable de la misma vida del universo. Desde fenómenos que se repiten tantas veces en la vida de una persona que es imposible contarlos, hasta aquellos en los que toda una vida supone apenas un instante.

Y el de hoy, al igual que el del paso de un cometa, es uno de esos sucesos de los que tenemos pocas oportunidades de disfrutar a lo largo de la vida, y que seguro que cuando se repita, nos traerá un montón de recuerdos.

(La foto de esta entrada ha sido tomada libremente del portal peru.com)