lunes, 29 de septiembre de 2008

Mi jefe me saca los colores...

Y pasó el verano.

Un poco más tarde de lo esperado en un principio, pero la beca ya está firmada, y oficialmente ya soy parte del departamento.

La defensa de la tesis de máster es la semana que viene, y una vez pasado ese hito, tocará empezar a trabajar en el doctorado.

Pero por ahora, mañana toca la defensa de la tesis de otro compañero.

Esta tarde ha llegado uno de los miembros del tribunal, un conocido de mi jefe, y ha estado viendo nuestro aparatillo de Light Scattering... y me ha tocado prepararles y llevarles una muestra para medirla.

Y cuando las he tenido listas y se las he llevado, mi jefe me ha presentado:

- "Fulanito, este es [yo mismo], la última y excelente incorporación al grupo".

Y, con lo serio que es mi jefe para las cosas de trabajo, yo rojo como un tomate.

jueves, 31 de julio de 2008

Recapitulemos

Hace ya varios meses que dejé (forzosamente) mi "trabajo" en el grupo de investigación de carbohidratos, pero dado que la matrícula del máster ya estaba pagada, seguí adelante con el máster.

Tuve que cambiar de departamento para buscar una tésis de máster, y al no tener beca, pedir el préstamo renta universidad para subsistir estos meses. Pensé que sería una etapa corta, apenas unos meses, lo suficiente para terminar mi máster y buscar un trabajo.

Llegué pidiendo el favor de que me dejaran trabajar con ellos para sacar una tésis de máster, sin intención de cobrar nada, subsistiendo a base del préstamo y un trabajo por internet. Eso implica mucho trabajo, y apenas nada de tiempo para mí. Y por supuesto, nada de viajecitos de los míos ni otros lujos.

Pero una vez más he tenido suerte. Una suerte increíble: el cambio ha sido como pasar del infierno al cielo: he encontrado nuevos jefes, nuevos compañeros, y también nuevas líneas de trabajo. Los compañeros, geniales; los jefes, estupendos: hasta insistieron en pagarme algo de dinero (eso sí, simbólico, lo justo para desplazarme de casa al laboratorio, pero es algo que se agradece, y mucho). Y el trabajo, bueno, no demasiado interesante, pero suficiente como para como para que mi labor haya "gustado". Según palabras de mi nuevo jefe, están muy satisfechos con mi trabajo, y hace un mes, me hizo una oferta (aquella que no podía rechazar): iba a convocar una beca de formación para sacar el doctorado con ellos, y si me interesaba, sería para mí.

Por supuesto, la respuesta fue sí.

Ahora, la oferta ya se ha materializado, la beca ha sido convocada; el plazo ya se ha cerrado, y desde el martes, la resolución está dictada. Es mía. Aún no me lo han comunicado oficialmente, pero mucho tiene que fallar cuando una profesora, un catedrático y un vicerrector me han felicitado por la beca.

Por fin, puedo volver a mi ritmo. Ya he dejado el trabajo por internet (la beca prohibe realizar cualquier otra actividad remunerada). Los dos últimos fines de semana he estado en Málaga y en una casa rural en la montaña, y el próximo fin de semana me espera Torrevieja. Y después, un mes de vacaciones. Ninguna tarea pendiente, después de varios meses de trabajar más de 50 horas semanales.

martes, 10 de junio de 2008

Cómo cambian los tiempos...

Hacía bastante que no me iba de quedada con gente del irc, pero el pasado fin de semana volví a irme por ahí. Cómo no, a mi manera: charlando con alguien, medio en broma medio en serio, terminé apuntándome a una futura quedada, pensando en que aún no había nada decidido y probablemente fuera para después del verano. Eso fue hace más o menos 10 días.

Pero el lunes pasado me dicen que la quedada es este finde, que hable con otro amigo para confirmarle si voy. Al día siguiente aún me lo estaba pensando cuando este amigo me abre una conversación para decirme que la cosa va ajustada con las camas, que hay que confirmarlo cuanto antes. Así que me apunte.

El viernes me tomé la tarde libre, y a las 4 de la tarde estaba de camino hacia la casa rural. Casi todos los demás ya habían estado allí antes, pero yo no, y aún así llegué sin problemas: una bonita casa rural, aislada en medio de un olivar. Y toda ella para nosotros.


Entre cartas, consolas (sí, tuvimos un par de Wiis y una PS3... manda narices, cómo han cambiado las cosas desde mis primeras quedadas), buenas comidas, copas, baloncito y demás, lo pasamos estupendamente aunque apenas conseguí dormir un puñado de horas entre el viernes y el domingo.

Y para rematar el fin de semana, el domingo por la mañana, paintball. Nunca había jugado, y lo pasé de maravilla. Eso sí, siempre a mi manera: en la última ronda nos quedaban pocas municiones, y no íbamos a comprar más, así que decidimos jugar con lo que nos quedaba. Yo tuve suerte, y conseguí eliminar a 3 de los 4 jugadores del equipo rival infiltrándome por entre ellos y sorprendiéndolos por la espalda, sin disparar una sola vez (nos recomendaron que si conseguíamos acercarnos a 5 metros no disparásemos, porque hacía mucho daño, y simplemente nos dijésemos que estamos eliminados). Y al regresar, mientras vigilaba la bandera y mis compañeros "cazaban" al último contrario, tropecé, se me cayó la pistola, y todas las municiones que me quedaban fueron a parar al suelo. Por suerte uno de mis compañeros me cedió algunas para poder terminar el juego.

En fin, al final, me lo pasé estupendamente todo el fin de semana. Y hasta me traigo algunos moratones de recuerdo del paintball (sí, también me acertaron unas cuantas veces...).

¿Lo peor del fin de semana? El viaje de vuelta (estaba bastante cansado, me dolía todo el cuerpo... y me hago mayor, ya no aguanto lo que antes), y sobre todo, que es posible que hasta me hayan pillado 2 veces con el radar, ambas por despiste, y me da mucha rabia, porque hasta ahora nunca me había pasado.

lunes, 2 de junio de 2008

Una oferta que no podrás rechazar...

(to be continued...)

martes, 20 de mayo de 2008

Casualidades...

Ayer me enteré que habían salido unas ayudas de la comunidad para estudiantes de posgrado. La condición es no ser beneficiario de ninguna otra ayuda. A mí no me vale, porque consideran que lo que tengo sí es una ayuda.

Pero sí me acordé de una compañera que está haciendo el máster con un contrato, así que me guardé la información para pasársela.

Hoy la he visto, y le he dado la información... y por lo visto, no podía haberle venido mejor, porque se acaba de enterar que su jefe no tiene fondos para renovar su contrato, que se acaba dentro de poco.

sábado, 17 de mayo de 2008

Sorprendente...

... cómo cambian la cara y la actitud del dueño (sé que no era un dependiente) de una tienda de informática en cuya tienda que entras un sábado por la mañana mientras abre, y le vas diciendo que quieres encargar un equipo con las piezas que le vas a ir detallando.

Primero, mientras entras, lo ves con cara de "Hay que joderse: sábado, y yo aquí. Tengo que contratar a algún pringao que me atienda la tienda cuanto antes".

En ese momento es cuando te ve y piensa "Bueno, no he terminado de abrir y ya entra el primero de hoy. Con esa cara, seguro que me da la brasa media hora para llevarse el ratón más cutre que tenga", así que atiende, pero con desgana.

Ahí es cuando le dices que quieres un ordenador, que has estado mirando la página web de la tienda, y que ya sabes lo que quieres. Entonces es cuando enciende el ordenador para hacer el presupuesto y piensa "Venga, otro listo... de aquí sale otra anécdota de clientes bobos que contar en el blog".

Se sienta delante del ordenador, y con cara de suplicio, abre la aplicación con la pregunta de "¿Quieres Intel o AMD?". Como a la primera no le oigo bien (más que decirlo, lo murmura entre dientes), me lo tiene que repetir: "Que si va a ser Intel o AMD". Lo dice como pensando "Ahora me dirá que no, que él lo que quiere es un ordenador, y de seguido, me pedirá cuarto y mitad de Gigahertzios y medio kilo de disco duro, sin saber siquiera lo que es una placa base...".

Le digo que Intel, y a la siguiente pregunta ("¿Qué procesador?") le digo que quiero un Quad, el de 2.5 Ghz. Leve cambio en su cara, pero apenas dura unos segundos, como si durante un momento hubiera pensado que sé de qué estoy hablando, pero al segundo siguiente su lado borde le dijera "No, tranquilo, éste sólo quiere que le coloques un 'bicho' de procesador en la placa más barata que tengas...".

Como veo que se atranca un poco con la lista (no encuentra el modelo que le he pedido), le digo que el modelo del procesador es el Q9300. Lo encuentra en la lista y parpadea un par de veces al ver el precio.

"¿Placa?". Esta, la X48T. La localiza en la lista correspondiente, y al llevar la vista al final de la línea, los ojos, que eran poco más que dos rayas hundidas en las cuencas, comienzan a adquirir una forma occidental. El precio ya ha superado el de algunos equipos de oferta de los carteles que tiene colgados por el local, y eso que llevamos apenas un par de componentes.

"¿Y de memoria qué le ponemos?". Se nota el cambio de tono y de trato: ya se ha dado cuenta que la cosa no va de mínimos. "2 gigas, a 1333", y el precio sigue creciendo.

El resto sigue por el estilo, pero el hombre ya se había dado cuenta de que tenía una buena venta entre manos. Hasta quedamos en que intentaría conseguirme el modelo siguiente de procesador, el Q9450, pues en el momento de elegir los componentes estaba en la lista, pero desapareció al poco. Y ya con algo más de confianza, el hombre mira por encima las características de mis componentes y me dice:

- "Va muy bien equipado, y va todo de la mano". - ¿Ha sido eso que se te ha pasado por la cara una muestra de asombro?
- "¿De la mano?" (No lo entiendo a la primera).
- "Sí, micro, placa y memoria, todo en la misma frecuencia de bus... algunos que no saben mucho de esto eligen las piezas cada una con su frecuencia, y luego el rendimiento..."
- "Si, bueno, lo he elegido todo a conciencia". No pude evitarlo: se me escapó la sonrisa, medio por la satisfacción por el equipo, medio por la gracia que me estaba haciendo el cambio en la actitud de este tipo.

Y finalmente, tras dejar a cuenta el 50% del precio del "bicho", me vuelvo a casa, ya impaciente por recogerlo a finales de la semana que viene.

lunes, 28 de abril de 2008

No voy a arreglar su ordenador.


Sí, lo ha vuelto a hacer. A pesar de haberle dicho que me molesta muchísimo, lo ha vuelto a hacer.

Esta vez se ha colado en mi habitación y me ha colocado el teléfono inalámbrico en la mesa, junto al teclado, como quien no quiere la cosa. Y mientras se iba, me dice:
- "Si llaman, cógelo, que es para ti".
Y yo flipando: no suelo recibir muchas llamadas, y de las pocas que recibo, ninguna es al teléfono de casa. Y nunca, nunca, nunca avisan de que me van a llamar. Así que pregunto.
- "¿Cómo que para mí?".
- "Sí, para ti". - En ese momento, ya estaba al otro lado del descansillo.
- "¿Pero cómo que para mí? ¿Quién me va a llamar?".
Silencio. Ya me olía a chamusquina, y la sorpresa se iba transformando en mosqueo.

Y efectivamente. Me iba a llamar un amigo suyo "para preguntarme algo". Un amigo al que no conozco de absolutamente nada, y al que, una vez más, mi madre le había dicho que me llamara para que yo le solucionara su problema informático. Por eso la retirada preventiva: pa mí el muerto, aunque no me haga ni puñetera gracia.

A pesar de que le he dicho como un millón de veces que no lo haga, que me enerva profundamente que vaya por ahí diciendo a sus amigas que si tienen problemas con el ordenador yo se lo arreglo, y que me molesta una barbaridad que me "alquile" por las buenas a gente que no conozco.

Pero a ella le da igual. Lo sigue haciendo. Le debe parecer divertida la cara de 50% cabreo / 50% gilipollas que se me queda cuando me dice "Te va a llamar fulanit@ para que le arregles esto", o "Este fin de semana, cuando tengas tiempo (que quiere decir "cuando a mí me venga en gana decidir que no tienes nada mejor que hacer"), nos vamos a casa de menganit@ y le arreglas el ordenador".

Al fin y al cabo, si yo me ofrezco a echarle una mano con el ordenador a mis amigos, ¿por qué no me iba a poder ella ofrecerme para hacer lo mismo para los suyos? Qué más da que yo ni los conozca ni los quiera conocer.

Por suerte, al final su amigo no ha llamado. Y menos mal, porque estaba considerando muy seriamente las opciones de colgar según llamara, o de cogerlo y decirle que lamentándolo mucho, no voy a arreglar su ordenador a pesar de lo que dijera mi madre. Aunque ahora estoy considerando otra opción: pasarle la factura a mi madre. Seguro que si le pesa en el bolsillo la próxima vez se lo pensará dos veces antes de volver a "alquilarme".

viernes, 25 de abril de 2008

Por el canto de un euro

Por el canto de un euro. O por la cara, mejor dicho (la cara de un euro, se entiende). Por esa pequeña diferencia no me he llevado la Matrícula de Honor en una asignatura del máster.

La asignatura es común a tres másteres, y de los cuatro matriculados, dos eran de másteres diferentes, y los otros dos, eramos del mismo. Y sólo se puede conceder una Matrícula por Máster, por lo que había tres Matrículas a repartir. Los que eran los únicos en sus Másteres las tenían garantizadas, pero yo me la disputaba con otra chica: uno tendría la matrícula, y el otro, sobresaliente.

La diferencia es pequeña: como no hay curso siguiente, la Matrícula no sirve de nada (no puede haber gratuidad de nada), y en cuanto a nota, tampoco hay diferencia: a los dos nos pondría un 10.

Las opciones para dirimir la cuestión eran dos: o hacer un trabajo, o un examen. Lo del trabajo era quizás lo menos apetecible, pues implicaba gastar bastante tiempo buscando información y redactarla, y tiempo es algo que no sobra, precisamente; pero del examen tampoco era mucho mejor, estudiar para luego hacer un examen en el que la mínima diferencia de calidad definiera la nota (aunque fuera contestar a dos preguntas y el otro sólo a una)

Al final, diplomáticamente optamos por el examen, pues siempre podíamos presentarnos sin estudiar nada, y según sugerencia del profesor, si llegábamos a ponernos de acuerdo entre nosotros sobre quién se quedaba la Matrícula, el otro no tenía más que entregar un examen en blanco, pues no perjudicaría a su nota en la asignatura.

Pero según salíamos del aula, hemos seguido hablando, y al final, como a los dos nos daba igual quién se llevara la matrícula, lo hemos decidido a cara o cruz (y yo perdí).

Así que nos fuimos al despacho del profesor y le dijimos que ya lo habíamos decidido entre nosotros, que no había necesidad de examen, y que así le ahorrábamos la molestia de inventarse y corregir el examen, y nosotros nos ahorrábamos el tiempo de estudio.

A él le ha sorprendido. Yo diría que hasta le he notado algo de decepción en el rostro cuando se lo hemos dicho, pero tampoco ha puesto pegas.

Y con eso, el tema hubiera quedado cerrado, pero es que al volver al laboratorio, otra de las compañeras nos comentó que un profesor de otra asignatura le había dicho que en el máster no podían concederse Matrículas de Honor... así que probablemente al final todos tengamos Sobresaliente.

martes, 15 de abril de 2008

Reencuentros (again)

Reencuentros varios: el blog (no, no me he olvidado, sólo he estado procrastinando hasta el infinito), mi ex jefe,y lo más curioso: una medalla que no sabía que había ganado.

Todo (lo de la medalla) vino más o menos así:

La semana pasada, en plena racha de cumpleaños, fue el de uno de mis nuevos compañeros, y le organizaron una fiesta de cumpleaños sorpresa en Elche el sábado pasado, y tuvieron el detallazo de invitarnos. Por supuesto, fuimos, y tras unas cuantas vueltas con sus correspondientes anécdotas, llegamos a donde se celebraba el cumpleaños. Menuda sorpresón se llevó mi compañero.

Y durante la cena, charlando, charlando, resultó que en aquella carrera en la que participé el año pasado (y de la que por cierto se celebra la segunda edición dentro de 10 días) gané una medalla... o mejor dicho "ganamos": fui el primer clasificado de la facultad de químicas, y el 7º en la categoría de universitarios, y entre una y otra cosa, parece que fue suficiente para que químicas quedara como segunda clasificada por facultades (por detrás de informática), y como campeona en participación (7 corredores, por 6 de informática). En resumen: medalla para todos los corredores de química, trofeo y placa conmemorativa... claro que yo no me quedé a la entrega de premios: tras la carrera, unos minutos para reponerme, y de vuelta al laboratorio para que no me cayera la bronca por estar ausente sin permiso.

Y ahora, casi un año después, me entero. Pero lo más gracioso del caso es que algunos de mis actuales compañeros también participaron en la carrera (antes no los conocía), y aunque quedaron bastante mal clasificados, fueron los únicos representantes de la facultad que se quedaron a la entrega de premios, así que se llevaron los trofeos de todos los de químicas.



Ya es tarde para reclamar la que me tocaba, pero de alguna manera, estas medallas me han estado esperando casi un año entero.

Este año han acortado el recorrido en casi un kilómetro, aunque no sé por dónde, por que me parece casi el mismo del año pasado, salvo por el hecho de que, a diferencia del año pasado, ahora se sube dos veces por un desnivel bastante duro.

Lo malo es que este año, aunque me hubiese gustado, no participaré en la carrera: por un lado, no estoy en forma como para hacer un buen papel, y por otro, ese día tengo una charla-clase a la que no puedo faltar. Una lástima, porque me hubiera gustado participar, aún sin posibilidades de hacer nada.

lunes, 28 de enero de 2008

Resurgir

Ha pasado una vida entera. El mundo se ha hundido y ha vuelto a resurgir. En noviembre me quedada sin "trabajo", sin ingresos, y con un máster para el que no tenía tesis final.

De eso hace dos meses. Busqué trabajo y hasta hice alguna entrevista, pero al final decidí terminar el máster. Conseguí una ayuda del ministerio para salir adelante mientras lo terminaba (aunque sea pan para hoy y hambre para mañana). También me han conseguido otra forma de sacar algún dinerillo extra, y en las últimas semanas, he conseguido que me admitan en otro departamento, con cambio de matrícula incluido, para hacer la tesis de fin de máster.

Y ahora, cuando las cosas empiezan a rodar de nuevo, recibo una llamada de un ex-compañero. Me dice que uno de los proyectos se termina, y que en la empresa están seleccionando personal para incorporar a un responsable de producción, con un perfil similar al mío y buen sueldo. Y lo más sorprendente: que mi ex-jefe les ha dicho que si conocen a alguien a quien pueda interesar, que se lo cuenten, y de paso, ya que ellos aún deben tener contacto conmigo, que me lo contaran también a mí, pero que él no iba a llamarme.

Desde luego, es alucinante que a estas alturas aún se acuerde de mí, y más tratándose de algo "bueno"... aunque nunca se sabe.

domingo, 18 de noviembre de 2007

"Fin"

Sé que me había propuesto no volver a hablar de trabajo, o de mi jefe. Pero esta vez tengo que hacerlo. Simple y llanamente, porque se acabó.

Después de 2 años de trabajo, mi jefe ha decidido no renovar mi beca otro año más. Cómo no, a su manera: después de haber firmado todos los papeles correspondientes al visto bueno para que me renovasen, y pendiente únicamente de que me firmaran en la empresa la re-incorporación a mi puesto el pasado día 10, el último día de plazo para presentar los papeles de la renovación, mi jefe me dice que ha decidido no renovar mi beca.

No queda ahí la cosa. Por lo que sé por mis compañeros, el motivo es que según él, yo he ido difamándolo y contando mentiras sobre él a sus espaldas. No me extraña, porque últimamente, la culpa de todo lo que ha pasado siempre ha sido siempre mía (según él, claro). El caso es que esta vez tengo parte de culpa, pues como otros de mis compañeros me enteré de esas "mentiras" (entre comillas porque son completamente ciertas) y las comenté con ellos.

El caso es que ahora vuelvo a estar en paro, y toca volver a buscar trabajo. Es una putada, sí, pero me alegro de haber salido de ahí. No es bueno para la salud mental trabajar en esas condiciones.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Si supiera pintar, pintaría. Pero no sé pintar. Tengo una imagen en mi cabeza, y esto es lo único que sé hacer. Y sólo cuando estoy triste.

Una calle desierta en la noche. Edificios antíguos, altos, oscuros. Ventanas mudas, puertas cerradas.

Es una noche fría. Más que fría, vacía. Ni siquiera hay soledad, porque no hay ni quien esté solo.

No hay luces. Ni estrellas, ni tampoco nubes. Ni el menor sonido, ni tan siquiera viento.

Sólo una calle desprovista de todo encanto y poesía, vacía, fría, bañada en luz blanca de una luna vulgar, común. Cualquiera.

Únicamente una sombra alargada e informe se balancea de lado a lado, como un péndulo.

Al final de la sombra, en el extremo de la calle, un bulto encorvado, envuelto en una capa que no calienta, renquea hacia el final de la calle, con pasos cortos que parecen no avanzar nunca

Esta noche, ese bulto, soy yo.

There we go again...

Sí, allá vamos otra vez.

Hoy mismito, y por supuesto sin decirlo abiertamente (al menos delante de mí), mi jefe me acusa de robar material de laboratorio que no he visto (y menos usado) en todo el año que llevo en el laboratorio. Mi compañera, la única que lleva más tiempo que yo, tampoco lo ha visto.

Era lo único que faltaba. Ahora ya es oficial: que alguien me de la bienvenida al fantástico mundo del mobbing.

Y para remate, acaban de decirme que la chica que me gusta acaba de empezar a salir con alguien, y que me olvide de ella. Fantástico, otra más.

¿Para cuándo algo que me salga bien?

lunes, 22 de octubre de 2007

No me he olvidado, no

Pues eso, que no me he olvidado de la existencia del blog. Pero lo que pasa es que he optado por no seguir escribiendo sobre el trabajo, que bastante tengo con 8 horas (o más) de eso al día. Sobre ese tema, baste decir que a cada día que pasa, mi decisión de salir de ahí cuanto antes es más firme. Lo malo es que la oportunidad no termina de llegar.

Por lo demás, bueno, me perdí el concierto de Héroes en Zaragoza: decidí que para mí era más importante asistir a la boda de una buena amiga. Y así fue. Al final, he conseguido sobrevivir a tres fines de semana seguidos con una boda en cada uno.

A parte de eso, todo más o menos como siempre. Bueno sí: contraté un hosting y un dominio, pero aún no hay mucho que ver...

lunes, 3 de septiembre de 2007

.. Y vuelta al trabajo

O más bien, al país de los caprichos de mi jefe.


Hoy hemos llegado y nos hemos encontrado una notita preciosa en la puerta del laboratorio. Además de hacer realidad las amenazas hechas en julio, había más cosas.

- Fichar casi hasta para ir al baño, y por supuesto, prohibido el almuerzo.

- Prohibido cualquier posible fuente entretenimiento: ordenadores (y por extensión, internet y correo electrónico=, tv (nunca tuvimos, pero por si acaso), radio, periódico, etc

- Prohibido usar el teléfono del laboratorio para cosas ajenas al trabajo (esto es normal, sí), y cuasi-prohibido hablar por el móvil: a la segunda vez que se pille a alguien hablando, se le obliga a apagarlo al entrar...

- Informes semanales y trimestrales, por supuesto, a ordenador.

Y al que no cumpla le espera el despido inmediato por "manifiesta mala fé hacia la empresa".

Por suerte para mí, estas medidas sólo son para los becarios de empresa y no para los doctorandos, así que me escapo. Eso sí: mis compañeros están bien indignados con el jefe, y por supuesto esta tarde han ido a hablar con él. Lo más fuerte de todo es que es capaz de justificarlo todo (desde su punto de vista, claro), y decir todavía que les está haciendo un favor...

Así es la vida.

Y se acabaron las vacaciones

15 días después de partir, volví. Al final, 3200 km en total:

Murcia-Ferrol-Avilés-Gijón-Santander-Tolosa-San Sebastián-Pamplona-Zaragoza-Teruel-Murcia.

Todo un viajecito, casi a la aventura: al salir de casa sólo tenía buscado alojamiento en Ferrol (hostal) y Tolosa (en casa de mi tío). Y al principio el retorno después de Pamplona era directo a casa.

Lo demás fue saliendo durante el viaje: Alojamiento en Avilés (al principio sólo iba de paso, pero ya de camino me enteré que Gijón estaba en fiestas y era casi imposible encontrar alojamiento allá), un profesor de la carrera que me encuentro en Asturias, una batería nueva para mi coche en Tolosa, y por supuesto, la comida en Zaragoza y la noche extra en Teruel (a parte de las otras 3 que perdí en Tolosa gracias a la batería).

Eso sí, el viaje lo disfruté de lo lindo.

viernes, 10 de agosto de 2007

Carretera y Manta

Comienza el viaje: sé a dónde voy, y sé cuándo salgo, pero no sé dónde terminaré, ni cuándo voy a volver a casa...

El Cantábrico me espera!

miércoles, 1 de agosto de 2007

Desmotivación de los trabajadores

Me estaba poniendo al día en la lectura de los blogs que frecuento (tenía más de 100 entradas sin leer), y me he encontrado en Microsiervos una entrada bajo el mismo título que ésta. Aquella está sacada de otro blog, El Blog Salmón, resumía una serie de factores que contribuyen a la desmotivación de los trabajadores de una empresa. A saber:

Factores de desmotivación de los trabajadores

* Tolerar malos resultados de trabajadores que penalizan a los que funcionan bien
* Mantener en secreto información crítica para el éxito del trabajo
* Promoción de un ambiente competitivo entre trabajadores
* Infrautilizar las habilidades y talentos de los trabajadores
* Tratar a trabajadores injustamente y de forma errática
* Criticar en vez de hacer críticas constructivas
* Reuniones poco productivas
* Objetivos poco claros
* Reglas innecesarias
* Permitir la política dentro de la empresa
* Inflexibilidad de los jefes

Al repasar la lista me ha sorprendido que casi todas (salvo la que se refiere a la política) están presentes en mi trabajo en mayor o menos medida, en especial lo que se refiere al trato de los trabajadores (o sea, nosotros), las críticas (que más que críticas, son auténticas puñaladas por la espalda) y las reuniones improductivas, entendiendo como tales las charlas con el jefe para analizar métodos y resultados o consultar alguna duda imprevista, puesto que irremediablemente acaban derivando en el apuñalamiento (verbal) de uno o más compañeros... y luego, después de seguir estos métodos a rajatabla, mi jefe se queja de que no ve motivación e implicación con los proyectos, y que la productividad es baja...

jueves, 26 de julio de 2007

Síndrome de Estocolmo

Quién lo iba a decir. Después de lo de ayer, resulta que al final, cogemos las vacaciones mañana a medio día. Seguro que tiene algo que ver que E y V (que ya está de camino a casa) aceptaron la invitación del jefe para ir a cenar con él.

El caso es que ahora que tengo las vacaciones encima, como quien dice, no sé qué voy a hacer con mi vida este verano, y ya empiezo a echar de menos el laboratorio... aunque al jefe no, por supuesto.

Al menos aún me queda la cena de despedida, mañana por la noche, aunque no estará toda la gente que a mí me gustaría...

miércoles, 25 de julio de 2007

Siembra vientos, recoge tempestades

Nuevo capítulo en la "guerra" con mi jefe. Pero para variar, esta vez ha sido él el ofendido, y nosotros los que nos hemos reído bien a gusto.

Creo que ya había comentado antes que en el arranque de mala leche de la semana pasada abolió la fiesta despedida de la chica mexicana que teníamos haciendo una estancia con nosotros (llamémosla "V"). Por supuesto, la despedida no podía quedarse en un simple reparto de besos y poco más, así que enseguida decidimos que hoy nos iríamos a comer todos juntos por ahí (eso sí, entre 2 y 4, para no perder ni un instante de horario laboral).

La sorpresa ha llegado cuando, a última hora de la mañana, y de pura casualidad, mi compañero de laboratorio (llamémosle "R") y yo, oímos que en el despacho del jefe la otra doctoranda que hay hay entre nosoros ("E") le decía al jefe "Es que hemos quedado todos para ir a comer hoy". Fue lo único que oímos de la conversación, y ambos quedamos sorprendidos al ver que E le contaba tan campante al jefe que éramos capaces de organizar una comida de despedida sin decirle nada.

Al poco tiempo, E y V salieron del despacho del jefe, y les hice la pregunta obligada: cómo podían haberle dicho eso tan tranquilamente. Y cayó la bomba: el jefe las había invitado a comer con él, pero sólo a ellas dos, porque con el resto "no está nada contento".

Ante tales perspectivas no les quedó otro remedio que confesar que ya tenían planes con nosotros. Él, al principio, fue incapaz de comprenderlo, y luego se sorprendió, no sabemos si porque no se esperaba que se nos ocurriera organizar nada, o porque no esperaba que lo hiciéramos sin invitarle también a él, cosa que estaba más que clara tal como están las cosas desde la semana pasada.

Por supuesto, E y V no aceptaron la invitación, y él debió quedar bastante impactado, porque al irse a comer ni siquiera se despidió, cosa con la que cumple religiosamente todos los días, esté del humor que esté. Desde luego no esperaba que organizáramos nada sin contar con e´, y mucho menos, que E y V rechazaran su invitación para venir a comer con nosotros.

Y está más que claro que nosotros nos hemos reído bien a gusto cuando E nos lo ha contado todo con pelos y señales. Para ella ha sido una situación bastante incómoda, pero lo ha llevado estupendamente, y desde luego, le ha echado un buen par de narices, tal vez porque ella también está harta de las tonterías del jefe, aunque por motivos diferentes a los demás.

Eso sí, después de la de hoy, si desde la semana pasada hubo algún momento en el que hayamos estado cerca de conseguir de nuevo vacaciones el 30 y el 31, ahora está más lejos que nunca. Pero en mi opinión, merece la pena trabajar esos dos días y que por una vez sea el jefe el que se vaya a casa descontento.