miércoles, 31 de enero de 2007

¡Me dieron por detrás!

Ale, a pensar mal...

En fin. En 3 años de coche y casi 10 de carnet es la primera vez que me dan un golpe "serio" (es decir, en marcha y sin contar los "toquecitos" del aparcamiento). La cosa ha sido más o menos así:

Iba yo la mar de contento hasta la Uni, por mi atajo habitual, cuando el semáforo que da acceso a la carretera general se pone rojo, y el que va delante de mí, una furgoneta amarilla con remolque, se lo salta.

Yo dejo rodar poco a poco el coche cuesta arriba, para que pierda velocidad y llegar al pie del semáforo, donde me paro.

Un segundo después... ¡bum! Al momento sé lo que ha pasado: me han dado por detrás. Así que paro el motor, me aseguro de que no me duele nada (especialmente el cuello) y me bajo esperando ver un destrozo, y por suerte, apenas tenía nada. Me dieron desde abajo, así que todo se reduce a unos arañazos en el parachoques, al que apenas se le ha partido un embellecedor (y no se nota demasiado) y se ha desencajado en un lateral, apenas un centímetro.

Lo mejor, la conversación con el que me ha dado, un chico sudamericano, joven (quizás 20-22 años) con peinado a lo mohicano. La cosa ha sido más o menos así:

- Oye, ¿es que no has visto que está rojo?
- Sí, pero pensé que ibas a saltártelo...
- El que se lo ha saltado es el de delante, yo he parado.
- Pero es que ibas muy rápido...
- ¿Rápido? ¡Si iba frenando!

En ese momento, y tras comprobar que no tengo apenas nada, que el maletero abre y cierra sin ningún problema, y visto que él en la vida iba a admitir que estaba en Babia, que la culpa era suya por no ir atento, ir demasiado rápido y no mantener la distancia de seguridad, paso del tema.

- Bueno, lo mío no es nada, pero lo tuyo es más serio... - Mi coche apenas tenía nada, mientras que él había partido medio morro del coche. Yo no pensaba ni hacer parte amistoso (salvo que él quisiera, claro): ¿para qué? lo mío no era nada, así que no iba a dar parte al seguro, ni a llevar el coche a arreglar, pero quería quedarme con sus datos (al menos el teléfono) por si acaso -.

No contesta. Yo miro detrás de su coche, y veo la cola que se estaba formando, me doy la vuelta, y veo el semáforo, en verde. Se me ocurre que los otros conductores querrán pasar, así que mientras mi "agresor" está mirando y tratando de recolocar el morro de su coche, me subo al mío, arranco, pongo las luces de emergencia y lo muevo 2 metros hasta el arcén de la carretera, para que la gente que viene detrás pueda pasar. Y mientras estoy levantando el freno de mano, veo como el otro también se ha metido en su coche, arrancado y pasa por mi lado en ese instante.

Yo pienso "Bueno, irá a quitarse de en medio él también y parará ahí delante para pedirme los datos". Qué va. El tío se ha puesto en el carril izquierdo y se las pira.
No iba a poner parte, pero al ver eso me dieron ganas de denunciarlo, con agravante de fuga y todo. Pero si se pira peor para él: su coche se llevó lo peor. Pero por si acaso, me quedo con la matrícula, marca, modelo y color del coche.

Después, con más calma y observando los daños, que son los que se ven en la foto, mas el parachoques un poco desencajado por el lado derecho (apenas sobresale 1 cm), y echando cuentas de las molestias que me iba a suponer, a saber: parte al seguro, denuncia, peritaje, juicio (no tenía demasiada pinta de tener seguro...) y taller; creo que no me vale la pena meterme en esos follones sólo por unos rasguños en el parachoques. Eso sí: como dentro de unos días coja un bache y se me caiga el parachoques, vaya que si lo denuncio.

Pero como soy así, y no hago otra cosa que darle vueltas a la cabeza, ya estoy pensando si el tío, al decirle que mi coche no tiene nada, y que lo peor se lo ha llevado el suyo, y verme subir al coche, lo mismo pensó que me desentendía del tema y que ya podíamos irnos, o sólo me vio subirme al coche y entendió que era yo el que se daba a la fuga... a pesar de ir con las luces de emergencia y parar 2 metros más adelante (complicado, pero si el tío me veía "embalado" cuando yo iba frenando, no es tan descabellado).

En fin, en cualquier caso, el que dio por detrás fue él. Ya veremos si esto es lo último que sé del tema o no.

viernes, 26 de enero de 2007

Presentaciones

Hoy tocaba reunión en el trabajo. Bueno, en realidad, tocaba mañana, pero como es fiesta (por Santo Tomás de Aquino, que es el domingo, pero tenemos libre mañana), lo trasladamos a hoy.

Se trataba de que cada uno hiciera una pequeña exposición acerca de en qué consiste su trabajo, qué se ha hecho, qué se va a hacer, qué se espera conseguir, etc. En realidad, no era nada serio, ya que sólo se trataba de algo interno, es decir, entre los miembros del grupo de investigación, pero aún así preparamos presentaciones en PowerPoint, preparamos fotos y todo lo que eso implica.

A mí me tocó exponer en cuarto lugar, y ahí estaba yo: que si doctorado, que si cinamatos, quitosano, etc etc... hasta llegar a la última diapositiva: mis labores en el grupo de investigación: hacer RMN, GS-MS, Microscopía, GPC, Informático-para-todo, asesor de los "nuevos", colaborador en todo lo posible...

Un clic, y al final de la lista aparece "Y otras perrerías"... nadie debía estar demasiado atento, o no les dí tiempo suficiente a reacciónar... otro clic, y entonces, esto:


Un segundo, y silencio... ¿no les habrá gustado? Otro segundo... carcajadas y peticiones de la imagen en cuestión para enseñarla a todo el mundo. Acerté :D

(Y de paso, conseguí desviar la atención de mi presentación y librarme del turno de preguntas...)

jueves, 18 de enero de 2007

Vestir una sonrisa

Desde este verano intento probar algo nuevo, y que aunque parece una tontería, me cuesta un montón. Intento, cada mañana, y cada vez que trato con alguien, sonreír al menos un poco.

Es algo que siempre me ha costado, no sé por qué. No soy de los que van por ahí con la sonrisa puesta, puede que porque soy muy tímido, puede que porque nunca encontrase motivos para sonreír (aunque los tengo a montones), o puede que porque siempre voy por ahí perdido en fantasías y cavilaciones y se me suele olvidar sonreír (soy de esos que se cruzan con un conocido, o se paran a 30 centímetros de un amigo y son capaces de "no verlos" o no reconocerlos).

Sin embargo, últimamente, me he propuesto sonreír más, y aunque aún tengo que hacer algún esfuerzo consciente por recordarlo, lo recuerdo, y lo pongo en práctica. Una sonrisa, un poco de buen humor, y un aspecto algo más cuidado de lo habitual en mí.

Por supuesto, montones de veces he visto, leído y oído cosas acerca de lo importante que es sonreír, el buen humor, ser positivo, el sentirse bien y hacer sentir bien a los demás, pero nunca habían sido más que un tópico, y nunca hice demasiado caso.

Pero funciona. Se nota la diferencia en el trato con la gente: el otro día, en la biblioteca me quitaron la penalización por devolver un libro tarde (sólo un par de días, eh?), las cajeras de las tiendas, hoy, la secretaria de la Séneca...

Desde luego, merece la pena. Voy a intentar seguir sonriendo, cada día, cada mañana, cada vez un poco más, y quizás, al final, consiga que esa sonrisa deje de ser un esfuerzo. Tal vez pronto tenga otra cosa en la cabeza, tal vez algo me quite la sonrisa, pero por eso escribo este post: para que sea un recordatorio de lo bien que me siento, y tal vez, me ayude a recordar mi sonrisa.

sábado, 13 de enero de 2007

La maldición de Venus

Buceando en Google, parece que la expresión "maldición de Venus" tiene algo que ver con la sífilis, aunque el uso que quiero darle en este post es completamente diferente. El origen de este uso es el juego de rol "Ars magica", donde la "maldición de Venus" es uno de los posibles defectos de los que se puede dotar a los personajes.

El manual del juego dice lo siguiente de ella (traduciendo libremente del inglés):

Maldición de Venus: Eres muy atractivo para la gente a la que no deseas atraer [...]. Contínuamente se enamora de tí gente a la que detestas y de la que no puedes librarte. Además, tiendes a enamorarte de gente inapropiada en circunstancias inapropiadas. Esta gente por la que sientes interés tiende a pensar que eres vano y superficial [...].

El porqué del nombre de este post es precisamente la segunda parte de la descripción de la maldición: me "interesa" quien no puedo alcanzar en el momento en el que menos posibilidades tengo, y la persona implicada nunca llega a encontrar en mí el menor interés. Por eso la "maldición de Venus" se ajusta perfectamente a mi caso.

Desde siempre he tenido buenas relaciones con las chicas a las que he ido conociendo a lo largo de mi vida. Es más: salvo casos muy excepcionales, creo que siempre me he llevado mejor con las chicas que con los chicos.

Y sin embargo, tal como dice la descripción de la maldición, salvo en un único caso, jamás ninguna chica ha sentido interés por mí más allá de la amistad. Es algo que siempre ha estado ahí, y que aunque ha carecido de importancia durante bastante tiempo, ahora que se me ha vuelto a clavar una mirada, vuelve a cobrar importancia, pues no sólo se hace patente que estoy "maldito", sino que además es posible y hasta probable que esa mirada vuelva a salir para siempre de mi vida sin siquiera haberse fijado en mí un momento.

A no ser, claro, que acabe haciendo algo increíblemente estúpido para remediarlo... (¿nunca he dicho que meter la pata y hacer el ridículo son mi especialidad?)

viernes, 12 de enero de 2007

Lluvia.

Hoy he vuelto a escribir un relato.

Hacía varios meses que no escribía nada, pero antes de la vez anterior hacía muchos años que no escribía nada que mereciese la pena recordar. Siempre he dicho que para poder escribir algo mínimamente legible tengo que estar de un humor adecuado.

Esta vez, no sé por qué, me ha dado por la lluvia. Y como siempre, el argumento sigue en mi línea.

Ah, y si alguien lo duda, el argumento no tiene absoultamente nada que ver conmigo. 100% fantasía, aunque muchas veces la realidad supera a la ficción.

martes, 9 de enero de 2007

La vuelta al trabajo

Aunque el día "oficial" del retorno era ayer, no se puede decir que trabajáramos demasiado. Sospechábamos que el primer día después de las vacaciones sería "ligero", como sucedió a principios de septiembre, según el jefe, para "combatir el estrés postvacacional".

Sin embargo, todos esperábamos el regreso con una mezcla de alegría por el reencuentro, al menos en mi caso, y miedo, pues los veteranos habíamos avisado: en periodos vacacionales el jefe aprovecha para cargar las pilas y darle al coco inventando nuevas labores para nosotros, preparándonos los deberes, casi en sentido literal, puesto que el año pasado en un par de ocasiones volvió de vacaciones o algún puente con un folio para cada uno de nosotros, donde había escrito e impreso en qué consistiría nuestro trabajo durante los próximos meses.

También había cierta impaciencia por recibir estos deberes, ya que muchos no sabíamos por dónde seguir trabajando, pues habíamos terminado nuestros encargos anteriores, y aún no habíamos recibido los nuevos.

Y, contrariamente a lo que todos esperábamos, no ha habido hojas de deberes. Esta vez, el jefe ha debido pasar las navidades bien entretenido, porque no ha tenido tiempo de buscar ocupaciones para todos nosotros, así que el día de hoy, especialmente la tarde, se ha hecho interminable. Y aunque parecía que las manecillas del reloj se empeñaban en atrancarse y no avanzar, mientras vagábamos por los laboratorios con una mezcla de aburrimiento por la falta de ocupación, cansancio por la costumbre perdida de aguantar toda la tarde en la universidad, y la desesperación de ver que el tiempo apenas pasa por mucho que uno se esfuerce en no darse prisa.

lunes, 8 de enero de 2007

Clutch Box

Hoy, al volver a casa después del primer día de trabajo (aunque poco hemos trabajado) después de las navidades, me he encontrado en Microsiervos con algo que me ha encantado.

La noticia trata sobre Lee Krasnov, diseñador y fabricante de puzzles, la mayor parte en madera. Al leer el artículo ya me llama la atención la "Clutch Box", y al mirar en la página del autor de este ingenio, me ha encantado, tanto la idea (un puzzle en forma de caja, que es necesario "resolver" para poder abrir la caja) como la caja en sí.



Sé que es muy, muy difícil, porque fabrica artesanalmente tan sólo unas pocas unidades limitadas de sus creaciones (y por supuesto, son caras...), pero si alguna vez una de estas maravillas cae en manos de alguien que pase por aquí, que por favor recuerde que me ENCANTARÍA hacerme con una de estas pequeñas maravillas.

domingo, 7 de enero de 2007

Retorno al hogar perdido

Mi padre está fuera durante una temporada, y me ha dejado encargado de regar las plantas y recoger el correo de vez en cuando. Esta tarde he estado en su casa. La casa donde vivíamos antes de que mis padres se separasen.

No tenía pensado entrar en la casa, pero he terminado por hacerlo. Me he sentido como en una de ésas películas en cuyos protagonistas entran en algún lugar abandonado: polvo, el rastro del paso del tiempo por todas partes, y sobre todo, la soledad en el ambiente.

He estado fisgando. No he podido vencer la tentación y he abierto algunos armarios, mirado en todas las habitaciones... Todo ha cambiado, y nada ha cambiado. Tras las puertas de muchos armarios aún están los mismos trastos, el mismo desorden en el garaje, las mismas notas de mi madre sobre los azulejos de la cocina. Y al mismo tiempo, todo es diferente: habitaciones que, a pesar de ser las mismas de siempre, han cambiado completamente, puesto que no contienen nada de lo que contenían antes; cosa que nunca han estado ahí, que no pertenecen a ese lugar, y que destacan como una nube de lluvia en un cielo despejado. Hasta la misma luz es diferente; a la luz de las bombillas halógenas le falta la vida que antes se respiraba en esa casa. Es como una parodia de nuestros años felices en esa casa.

Ahora lo veo todo desde la distancia. Reconozco cada esquina de la casa, la mayor parte del caos que reina por todas partes, pero no como si fuera parte de mi vida, sino como si lo hubiera visto en una película, grabada en mi memoria a fuerza de verla repetida un millón de veces, una tras otra. Camino entre los recuerdos, y me asalta una ola melancolía, un tsunami imparable, que sin embargo no llega más que a mojar el inmenso vacío que llevo dentro.

Después, una vuelta a la llave, y regreso a mi vida, a mi hogar.

domingo, 31 de diciembre de 2006

Valencia

Hoy tocaba viaje a Valencia.


En principio la idea era recoger a Silvia, que venía desde Italia a pasar la nochevieja y conocer Murcia, y pasar allí el día haciendo turismo, y al volver a llevarla al aeropuerto el día 3 aprovechar también para pasar el día por allí y hacer alguna visita.

Pero por esas cosas que ocurren de vez en cuando, al final el viaje de Silvia no ha podido ser, y, de una forma un tanto precipitada, mi día en Valencia ha terminado por ser hoy.

Hacía más de cuatro años que no veía a Alba. Las cosas han cambiado mucho desde entonces, y a pesar de haber tenido papeles opuestos en historias paralelas, hemos acabado en el mismo punto, lo que nos ha dado mucho que hablar. Después de comer, el café se nos ha estirado una barbaridad: las horas han volado sin apenas darnos cuenta, como siempre que hay buena compañía y una conversación interesante.

Luego, un paseo por Valencia, una visita a la Ciudad de las Artes y las Ciencias (donde Tele Cinco estaba montando la despedida del 2006), una pista de patinaje sobre hielo sin hielo, unas fotos, otro rato de charla, y finalmente, el regreso a casa.

En resumen, un día estupendo. Siempre viene bien un viajecito y una visita a un(a) buen(a) amigo/a.

domingo, 24 de diciembre de 2006

La otra navidad

Cuando somos pequeños, la Navidad es algo maravilloso: no hay clase, hay regalos, árbol, Belén, Papá Noel, turrón, polvorones, y un montón de cosas más.

Ahora, unos cuantos años después, sin familia, con mis padres separados, y sin pareja, la Navidad tiene un aspecto muy diferente.

Por todas partes nos venden la idea de la navidad en familia, la alegría de compartir las fiestas y los regalos con los nuestros... pero cuando la familia siempre ha estado tan lejos que es como si no existiera, cuando ni los padres están juntos, en lugar de alegría sólo hay soledad, y en estas fechas, ni los amigos ayudan, porque ellos sí tienen familia con la que estar.

No hay clase... hace años que no. No hay trabajo, así que tampoco hay compañeros. ¿Regalos? un pack de 5 pares de calcetines y un rompecabezas que no supo guardar su secreto ni 2 minutos. ¿Árbol? casi mejor que no lo haya. En el Belén nunca hemos creído. ¿Papá Noel? Quizás con unos cuantos (bastantes) años menos...

Al final sólo quedan tres cosas: los dulces navideños, el sentimiento de culpa por abusar de ellos, y sobre todo, un gran, gran vacío.

sábado, 23 de diciembre de 2006

"Cosas serias"

Hoy he tenido comida con mis amigos del instituto. Sólo éramos ocho, pero salvo a uno, a los demás hacía muchos meses que no les veía. Y todos han alucinado con mi cambio de imagen.

Lo hemos pasado bien, hablando de viejos tiempos, cosas pasadas, otra gente y otras muchas cosas. Y yo me he sorprendido bastante. Los temas de conversación más tratados han sido las bodas, las hipotecas y los trabajos.

Me ha llamado muchísimo la atención que los amigos que antes sólo hablaban de los acontecimientos de la pasada noche de borrachera, de los cotilleos y asuntos de los que se habían enterado, y de los planes para la próxima salida, ahora pasen a tratar y a estar implicados en temas tan serios como esos.

No hace tanto me hubiera parecido impensable que cualquiera de nosotros entrara en esos temas, y ahora mismo, parece ser que soy si no el único, sí de los pocos que no están en ellos.

Da vértigo pensar en lo rápido que cambia la vida. No hace nada éramos todos unos críos, y ahora, dentro de no mucho, los temas volverán a cambiar, y esta vez girarán a cosas aún más serias, como son los hijos. Quién sabe para entonces dónde estaré y qué estaré haciendo...

Una reflexión...

Si cada persona es un mundo, y en cada relación hay por lo menos dos personas, entonces, ¿cada relación es un universo?

miércoles, 20 de diciembre de 2006

La cena de "empresa": más desconocido

Ayer noche fue nuestra cena de "empresa", sólo que nosotros no somos una empresa, sino un grupo de investigación de la Universidad, pero salvando ese detalle, fue casi como cualquier otra cena de este tipo: comida, charla risas, un camarero un rato borde... Lo pasamos bien, y al final, acabamos saliendo del restaurante a las tantas.

Como el año pasado, acabamos en un karaoke, y por supuesto, en un karaoke se canta (aunque el grupo de gente que había por allí antes de llegar nosotros no se animaban ni a la de tres). En menos de nada, ví que habían escrito mi nombre en un papelito, justo sobre "La casa por el tejado", de Fito y Fitipaldis. Es una canción que me gusta bastante, y más o menos me sé la letra y el ritmillo que lleva, pero soy negado para cualquier clase de manifestación artística, ya sea cantar, bailar, pintar o lo que sea, así que me negué en redondo a salir a cantar, ya fuera solo o acompañado, esa canción o cualquier otra.

No era la primera vez que me pasaba: había ido a karaokes antes, cuatro o cinco veces, pero nunca había cantado. Eso no es para mí. No lo había hecho nunca, ni aquella vez de visita en casa de una sacaron una Playstation con el Sing Star.

Entre tanto, mis compañer@s ya llevaban un par de canciones, y hasta los del otro grupo le habían cogido el gustillo y ahora había cierto pique por ver a cuál de los dos grupos correspondería la siguiente canción en salir. Había cierta alternancia, aunque las canciones del otro grupo eran más bien carrocillas, pero bueno, se lo permitimos porque unas cuantas de nuestras consumiciones se las apuntaron a ellos...

Y ya casi al terminar, la gran sorpresa: a pesar de no figurar en la lista de canciones, el del karaoke tenía "Me voy", de Julieta Venegas (que dicho sea de paso es nuestro "himno" extraoficial).

Y entonces fue cuando sucedió. Cada vez que lo pienso, me asusto. Pensé "Y por qué no?", y decidí que saldría a cantarla con el resto de mis compañeros.

Ahí estaba otra vez ese desconocido que en los últimos tiempos toma ocasionalmente el control de mi vida. Y por segunda vez en menos de una semana. Francamente preocupante.

Entre tanto, la canción de Julieta tardaba en salir, y cuando por fin los del otro grupo tuvieron que ceder el micro, era para "A mi manera", la cual habíamos pedido justo antes de saber que tenían "Me voy".

De nuevo pánico: pensé "ya puestos..." y ahí estaba yo: sobre el escenario con mis compañer@s cantando "A mi manera"...


Y luego, por supuesto, Julieta, con "infiltrada" del otro grupo y todo.

¡Horror! Nunca en mi vida lo había hecho, juré que nunca lo haría, y de repente, una noche, dos veces. Eso sí: sin acercarme demasiado al micro. Pero quién sabe... la próxima vez, puede que lo agarre yo mismo... o que ese desconocido se lance a cantar en solitario... Tengo miedo.

sábado, 16 de diciembre de 2006

De compras

Ya hace meses que mi ex me dijo que estaba desconocido, pero esto ya alcanza nuevas e insospechadas cotas.

Tal como reza el topicazo sobre los hombres, nunca he sido demasiado aficionado a salir "de compras", menos aún si se trata de comprar ropa. Es algo que siempre he evitado en la medida de lo posible, y nunca se había dado el caso de que me comprase algo espontáneamente, sin tener una necesidad real de ello.

Es cierto que desde este verano había salido alguna vez a buscar algo de ropa, o zapatos, pero lo de esta mañana, ha sido algo completamente impropio de mí.

Había salido de casa tranquilamente, con la intención de mirar tiendas para comprar algún regalito de última hora, así como comprarme una camisa que había visto días atrás. Sin embargo, mientras iba con la camisa camino del probador, vi otra que me gustaba, y otras más, y luego "eso también me gusta...".

Lo peor es que la cosa no quedó ahí. Al salir de esa tienda de ropa... ¡¡¡me metí en otra!!! Completamente inaudito. Sobre todo, porque en esa otra tienda también "se vinieron conmigo" unas cuantas prendas más.

Al final, llegué a casa justito para comer y con el bolsillo unos 65 euros más ligero a pesar de no haber salido de casa con el propósito de comprar ropa.

Hasta estoy algo preocupado por un comportamiento tan impropio, sobre todo, porque me quedé con las ganas de comprarme alguna que otra cosa más...

Eso sí: me queda el gran consuelo de que el dinero me ha cundido un montón.

martes, 12 de diciembre de 2006

Mi primera reacción

Hoy he hecho mi primera reacción, y aparentemente, ha sido un éxito.

Bueno, a estas alturas, con la carrera terminada y eso, por supuesto que no es la primera reacción que hago (en este mundo no se puede ni freír un huevo sin que se dé una reacción química), pero sí es la primera en la que el resultante era incierto y dependiente de mis decisiones.

Finalmente, a priori, parece que el resultado ha sido un éxito, y que el producto obtenido realmente es lo que andábamos buscando. Ahora queda esperar para saber si los análisis lo confirman...



En cualquier caso, el trabajo de laboratorio es más pesado que el que venía haciendo en mi proyecto anterior, pero también es mucho más satisfactorio.

Y mañana, a por otro producto.

domingo, 10 de diciembre de 2006

Temps Fugit (El tiempo vuela)

Y tanto que vuela. Hace nada aún era verano, ahora estamos a 15 días de Navidad. Y después de Navidad, enseguida año nuevo.

Esta mañana, mientras hacíamos un descansito entre cumbre y cumbre (concretamente entre Carrascoy y Los Filos), mis compañeros lo comentaban, y pensaban en el año entrante. Lo típico: que si espero que sea mejor, que si este no ha sido tan malo...

Y ahí es donde me perdí: ¿he tenido un año bueno? ¿malo?. No sé. Ha sido un año extraño, han pasado cosas malas, pero también buenas, y yo sigo aquí, sentado donde siempre, haciendo casi lo mismo que siempre, aunque bastantes cosas a mi alrededor han cambiado, y también lo he hecho yo mismo, aunque en el fondo, todo sigue igual que siempre.

El año pasado por estas fechas sólo podía pensar en que ojalá las cosas no cambiasen demasiado, y este año fuese igual de bueno o mejor que el anterior. Y sin embargo las cosas han cambiado. Pero soy incapaz de decidir si ha sido mejor o peor que el año pasado. Ha sido diferente, muy diferente, y aunque en algún aspecto ha sido mucho peor, en otros, también ha sido mucho mejor. Supongo que podemos dejarlo en empate. A fin de cuentas, como me he cansado de repetir, yo estoy bien, y a la hora de hacer las cuentas, eso es lo que importa.

Y aún quedan unas semanas para que acabe el año, y lo cierto es que prometen...

domingo, 3 de diciembre de 2006

Un sueldo decente!

Entre unas y otras cosas, este mes, en cuanto al sueldo se refiere, iba a ser especial.

"Unas y otras cosas" se refiere, más que nada, al cambio de beca, la compra de mi querido portátil, y los gastos "extra" del mes de diciembre. La compra del portátil y lo "especial" de este mes suponen meter mucha la mano en el bolsillo, mientras que el cambio de beca supone un dinerillo extra.

Sin embargo, el cambio de beca suponía más una incógnita que otra cosa:

Por un lado, venía el cobro de los últimos días de trabajo con mi beca anterior, concretamente, calculaba yo, 15 días. Craso error: apenas fueron 9 días.

Por el otro lado, la incógnita de cuánto me pagarían desde el momento de entrar en vigor mi beca, y sobre todo, cuándo me pagarían.

Finalmente, cobré menos de lo que pensaba de mi antigua beca, y el primer pago de la nueva no llegó el día 1, como yo esperaba. Mal augurio para estas navidades. Ya empezaba a hacerme las componendas de cómo sobrevivir este mes con menos de 400 euros en la cuenta, cuando ayer tarde, por sorpresa y cuando ya no lo esperaba, llegó el pago de mi nueva beca.

Incluso he cobrado algo más de lo que había calculado. Al final, entre una y otra beca, he cobrado 200 euros más de lo que cobraba con mi antigua beca, y 100 menos de lo que cobraré al mes con la nueva... lo que no está nada mal, y de paso, mejora mucho el aspecto de las navidades que me esperan.

jueves, 23 de noviembre de 2006

De cómo casi me quedo sin portátil nuevo...

A punto ha estado de acabárseme la felicidad con mi portátil nuevo... De la manera más tonta, y por supuesto, por culpa de Micro$oft.

Resulta que me dispongo a salir del trabajo, con un poco de prisa y todo, así que cierro la tapa de mi portátil, espero a que la pantalla se apague y deje de hacer ruido. Entonces, lo meto en su bolsa de transporte y me voy a casa tan tranquilo.

En casa, aparco la bolsa y ceno tranquilamente. Charlo un rato por el MSN y me da por buscar una cosilla que quería instalar en el portátil. Tengo suerte y encuentro lo que busco, así que voy a por el portátil, y... huy, que caliente está la bolsa... ¿y ese ruido? ¡joder! el ordenador está calentísimo, y con el ventilador a tope ¿qué es esto?

Es un fallo del XP SP2: en equipos con más de 1 Gb de RAM, a veces falla la funcion de hibernación (sí, esa que se activa al cerrar la tapa del portátil...), da un fallo en la API y el sistema sigue en marcha... Si eso lo unimos a funcionar dentro de una bolsa cerrada, el resultado es mucho calor.

Por suerte he llegado a tiempo. Hora y media no ha sido suficiente para que mi portátil nuevo muriera por asfixia. Tras un rato funcionando en un ambiente abierto, los ventiladores han dejado de expulsar aire caliente por las rejillas de ventilación y la temperatura ha recuperado los valores normales, aunque no sé si se han llegado a producir daños.

Lo más "gracioso" del caso es que lo que quería instalarle al ordenador era, precisamente, el parche para solucionar este problema con la hibernación. Por si alguien da con esta página y tiene el mismo problema (muy probable, por el "hotfix" de Micro$oft no está incluído en el SP2 y ya abundan los equipos con 1 Gb de RAM o más), aquí tiene la documentación al respecto:

KB909095: A veces el equipo no se pone en hibernación y recibe el mensaje "No hay recursos de sistema suficientes para completar la llamada a la API" en Windows XP con el SP2, en Windows XP Tablet PC Edition 2005 o en Windows XP Media Center Edition 2005

Ahí se describe el problema, pero no es de demasiada ayuda, ya que para obtener la solución habría que llamar a Micro$oft para que nos indiquen de dónde se puede bajar el parche para arreglar el problema... pero con Google también se puede arreglar el problema. Tuve suerte a la primera. El parche se puede bajar de aquí (por supuesto, sólo si se tiene un Windows autentificado, claro que entonces se podría llamar a Micro$oft sin problemas para pedir la dirección, pero no tendría gracia):

Actualización para Windows XP (KB909095)

En cualquier caso, yo ya he instalado el parche... ahora, a probar a ver si realmente funciona.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

Querido diario...

Ayer mismo hablaba con una amiga. Me contaba que le faltaba tiempo para escribir en su blog, como me pasa a mí (supongo que se notará: llevo 3 posts en un día después de casi 3 semanas sin publicar nada... si no contamos el spam que se me estuvo colando a través de la publicación por email, claro). Y dijo algo más que coincidía perfectamente con una idea que yo tenía desde hace tiempo.

Se trata de una idea al estilo de esos tópicos que circulan por ahí acerca de la gente que se "mueve" por internet, como ese que dice que todos los que conectan regularmente al irc es porque en su vida tienen algún tipo de carencia (no es que esté de acuerdo con eso, pero es lo que se oye por ahí).

Aunque en este caso, no se restringe a internet, es algo un tanto más general. Al fin y al cabo, los blogs personales (al estilo de este, donde cualquiera puede contar sus inquietudes, vivencias diarias y demás pensamientos varios) no son más que una versión moderna, electrónica y pública de los viejos diarios que se escribían antes de la aparición de internet. Con la salvedad de que, a diferencia de la mayoría de los diarios, los blogs son públicos y cualquiera puede leerlos. Otra cosa es si el anonimato que ofrece la red es suficiente como para que nos atrevamos a escribir aquellas cosas que sólo escribiríamos en un diario del que "supiéramos" (pensáramos, más bien, porque no serán pocos los casos de diarios que han sido leídos por quien no debían) que no iba a ser leído por nadie.

El caso es que esta idea es la de que empezamos los diarios en momentos en los que necesitamos ordenar nuestras ideas, ya sea anotándolas en un libro, cuaderno, etc, o lanzándolas al vasto internet para que alguien tropiece con ellas.

En esos momentos extraños (malos momentos, angustias, dudas, o a veces incluso, ataques de creatividad y/o necesidad de expresión y/o necesidad de contarle nuestras penas a alguien, aunque sólo sea una página de papel), comenzamos nuestra labor de publicación. Soltamos lo que nos ronda la mente en ese momento, y descargamos nuestras inquietudes mientras cavilamos sobre ellas, dándoles forma y sentido, buscando aspectos que nos hayan pasado desapercibidos, quizás incluso soluciones, mientras hacemos girar y retorcerse como un cubo de Rubik aquello que perturba nuestra mente.

Luego, durante un tiempo, volvemos a nuestro diario/blog. Narramos las cosas que siguen pasando por nuestra mente, nuestras vivencias o la evolución de la situación, y estiramos nuestra "creatividad" durante una temporada.

Pero finalmente, sale a relucir nuestra humanidad. Los problemas se olvidan o se aceptan, los asuntos pierden importancia, y la pasividad acaba por vencer a la creatividad. La necesidad de escribir aquello que nos preocupa, de ordenar nuestras ideas, desaparece.

Entonces, los diarios/blogs llegan al momento en el que se encuentra este: publicaciones esporádicas, cada vez más esporádicas. Posts de culpabilidad publicados por el cargo de conciencia que supone haber abandonado algo que se comenzó con tan buenas intenciones...

Y al final, como pasa con tantas cosas que nacen sin un objetivo definido, los diarios/blogs acaban cayendo en el olvido, generalmente, con un post ignorante de su destino: epitafio de una obra inacabada que no pretender serlo.

Asus Z53JC

Después de dudarlo durante varios meses, el pasado viernes piqué y me compré un portátil.

Tenía mis dudas acerca de la potencia de estos bichos, especialmente teniendo en cuenta que están saliendo los primeros "Quad Cores", y en unos meses empezarán a tener precios asequibles y a imponerse frente a los chips de uno y dos núcleos... pero claro, unos cuantos meses después de los 4 núcleos, vendrán los micros de 8, un tiempo después de 16... y si voy a esperar que la cosa se "estabilice", terminaré por esperar varios años (muchos, tal y como va la informática, cumpliendo la ley de Moore, a pesar de los años que hace que existe la teoría).

Al final, paseando por ahí, vi este portátil (desde el que ahora mismo escribo), me gustó, y como el bolsillo daba y había que celebrar el cambio de beca, me lo acabé comprando.

Micro Intel Centrino Duo a 1.83 Ghz, 2 Gigas de Ram, 120 de Disco duro, DVD RAM Dual, Wifi y unas cuantas pijaditas, como el lector de tarjetas de memoria, la webcam integrada o el Bluetooth... No es el portátil mejor equipado de los que hay por ahí, ni el más potente, ni el más nada. Pero yo estoy encantado con él, simplemente, me encanta. Y es mío.