lunes, 5 de marzo de 2007

El pupas & sus cámaras

Pegoteo directamente desde el foro de #trivial-irc, donde lo he publicado primero y luego enviado a meneame.net (no me hacía gracia enviarlo desde el blog):

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pixmania.com: nunca, nunca, nunca


Bueno, pues, siguiendo con la costumbre, os aviso de que aquí tampoco compréis en la vida.

Decidido a cambiar de cámara digital, les hice un pedido. Como siempre, hubo follón con los plazos de entrega: según el formulario de pedido, la entrega se hace en 24/48 horas si es envío express (vía DHL), o 48/72 si es envío normal (vía Seur).

Bien empezamos: Según sus condiciones generales, los plazos de envío son de 48/72 horas si es vía DHL y 2/3 días si es vía Seur. ¿Alguien me explica la diferencia? No caigáis en el error de pensar que las 48/72 horas incluyen días no laborables: mi pedido, hecho a jueves 25 de enero a primera hora (7 de la mañana) llegó al 5º día (29 de enero a última hora)... ¿5 días? Sí: se reservan otras 24 horas más para comprobar los envíos pagados vía tarjeta bancaria. Simplemente estupendo.

Bueno, dejémoslo estar. Al fin y al cabo, los problemas de entrega están a la orden del día con las cosas compradas por internet.

Pero... hay más: resulta que al probar mi nueva cámara me doy cuenta de que al hacer exactamente la misma foto 2 veces, una sale bien (a veces) y otra sale borrosa... o sea, que llevo la racha y me ha tocado una cámara defectuosa. Pues nada, a pedir el cambio.

El día 8 de febrero (10 días después de la recepción) les envío la cámara por MRW. Unos días más tarde, vía web veo que fue entregada al día siguiente. Como para el 13 aún no me había confirmado la recepción, pues les mando un email (llamar ni hablar, que cobran 28 centimos/minuto y sin iva). Me contestan al día siguiente, con 3 emails: el primero, para decirme que no ha llegado mi cámara, y que siguen a la espera. El segundo, de dos horas más tarde, para confirmar que les ha llegado, y que lo envían al servicio técnico para que la revisen (aquí nada de cambios directos, primero revisan el producto por si no está roto). Y el último, del servicio técnico, para decir que ya les ha llegado la cámara, y que van a enviarla a la marca para la revisión, y que en 10 días me envían el resultado del análisis técnico.

Bien. Como a día de hoy (5 de marzo) no tengo noticias, y es el duodécimo día laborable desde que me dijeron lo de los 10 días, les he puesto otro email, a ver qué pasa.

Su respuesta no tiene desperdicio: el 25/02/07 dicen haberme enviado un email con el resultado del análisis técnico, y preguntándome por mi preferencia acerca de si hacer un nuevo pedido o si quería el reembolso (y nada acerca de la cámara).

Les contesto que no he recibido nada de ellos del 25/02/07 (ni siquiera correo no deseado), y que me parece muy sospechoso que afirmen haberme enviado un correo en DOMINGO. Y para rematar la faena, que me gustaría recibir el resultado del informe, porque de ello depende que pida otra cámara igual o el reembolso.

Respuesta de ellos (sin desperdicio):

Estimado cliente,

como le indicamos en el correo anterior estamos a la espera de su confirmación puesto que la evaluación tecnica termino.


¿No es grandioso? Aquí ya me da la risa tonta, y por supuesto les contesto (algo por el estilo de):
Vista la poca disposición a darme información que tienen, elijo reembolso (dado que no han mencionando nada acerca de enviarme la misma cámara concluyo que realmente estaba defectuosa). Les aviso que la tarjeta con la que pagué puede dar algunos problemas para hacer el reembolso, porque ha caducado. Y díganme qué pasos tengo que seguir para que me devuelvan el coste del envío por MRW de la cámara a suservicio técnico. (eso último está contemplado en el faq de su web, pero quería que me lo confirmasen).


Y por supuesto, responden "amablemente":
Buenas tardes ,

Le informamos que un nuevo producto le sera entregado en breves. Debido al hecho que devolvio su pedido fuera del plazo de los 15 dias no podemos reembolsarle.


Y a mí no me salen las cuentas: si les mandé el pedido 10 días después de recibirlo, y desde entonces lo tienen ellos, ¿qué leches dicen de 15 días? Pues vamos allá (respondo más o menos esto):

Me parece vergonzoso que digan que están esperando a que elija hacer un pedido nuevo o pedir reembolso para luego decirme que no pueden hacerme el reembolso porque ha pasado el plazo. Además para su información, recibí el pedido el día 31 de enero (mala pasada de mi memoria, fue el 29, pero aún así está dentro de plazo), y obra en poder de ustedes desde el 9 de febrero (según el transportista), por lo que de ninguna manera he superado el plazo de 15 días.

Insisto en el reembolso.


Y su respuesta (qué pronto han pasado de mí...):
Estimado Sr ----------------------,



Le informo que su pedido saldrá en el día de hoy de nuestras instalaciones. Si usted elegió nuestros servicio express lo recibirá en 24/48 horas hábiles, si elegió nuestros servicio estandar lo recibirá en 48/72 horas hábiles.



Pixmania agradece su confianza y le esperamos pronto en nuestra web.



&nbs p; www.pixmania.com



Atentamente,



¿Y ahora qué hago? (a parte de ir a denunciarlos pero ya mismo) ¿me creo lo de los plazos de entrega? ¿les pongo (otra) denuncia por publicidad engañosa por eso de "PIXMANIA El mejor servicio y los mejores precios en alta tecnología"?

Por ahora, hacer público todo esto. Seguro que les encanta.

Editado: lo olvidaba, la historia continúa en http://www.trivial-irc.es/phpBB2/viewtopic.php?t=1242

sábado, 3 de marzo de 2007

Eclipse

Esta noche hay eclipse total de luna. Es curioso, pero a pesar de la publicidad que ha tenido, bastante gente con la que he hablado no lo sabía.


En este momento el eclipse está casi en su momento cumbre: la luna está casi completamente oculta en la sombra de la tierra, y en lugar de su típica palidez, esta cubierta casi completamente por un tono rojizo.

Dicen que las condiciones de este eclipse son óptimas, y no volverán a darse por lo menos hasta el año 2029. Eso me da que pensar. Últimamente el tiempo vuela, y sin embargo, hasta que vuelva a haber un eclipse como éste pasará una eternidad.

Ahora mismo estaba apoyando en mi ventana, mirando esa luna rojiza y pensando que no será hasta dentro de 23 años cuando vuelva a repetirse esa vista, conmigo mirando por esa misma ventana. ¿O no? Es mucho tiempo, y tendrán que pasar muchas, unas mejores, otras peores, pero se producirán infinidad de cambios. Quizás el próximo eclipse lo vea desde otra ventana. Quizás sea otra persona la que mire desde aquí, o "aquí" ya no exista. Es imposible decirlo ahora.

Lo único que se puede decir es que, casi con toda seguridad, suceda lo que suceda aquí "abajo" en ese tiempo, habrá otro eclipse total de luna como este.

Al fin y al cabo el universo, o el espacio tal como lo vemos desde aquí, es muchas cosas: lo desconocido, la última frontera, el infinito, el sitio de donde "cuelgan" las estrellas, la inspiración de muchos, etcétera, pero también es un inmenso reloj con infinitas manecillas, cada cual con su propio ciclo: desde el rapidísimo pulsar de las múltiples radiaciones que se encuentran por ahí, hasta el ciclo interminable de la misma vida del universo. Desde fenómenos que se repiten tantas veces en la vida de una persona que es imposible contarlos, hasta aquellos en los que toda una vida supone apenas un instante.

Y el de hoy, al igual que el del paso de un cometa, es uno de esos sucesos de los que tenemos pocas oportunidades de disfrutar a lo largo de la vida, y que seguro que cuando se repita, nos traerá un montón de recuerdos.

(La foto de esta entrada ha sido tomada libremente del portal peru.com)

martes, 27 de febrero de 2007

Madrid Rush

Ayer me tocaba ir a Madrid a recoger a mi padre que volvía de viaje. En realidad no era necesario, pues a pesar de llegar a unas horas un tanto intempestivas podía haberse buscado una conexión hasta casa, o alojamiento para pasar la noche y luego la conexión. Sin embargo, me apetecía hacer unos cuantos kilómetros, y de paso, tomarme un día libre del trabajo, aunque fuese "partido". Así que acepté.

Me planteaba el día de ayer como bastante tranquilo: por la mañana, trabajar un poco, lo justo como para cumplir y no dejar nada pendiente, luego, un rato de gimnasio, comer y salir tranquilamente poco después de las cuatro de la tarde, para llegar a Madrid sobre las ocho, recoger a unos amigos e irnos a cenar. Y sobre las once, a Barajas a recoger a mi padre y de vuelta a casa.

Al final, todo acabo torciéndose un poco, como suele pasar, aunque lo disfruté bastante.

Por la mañana, sí, conseguí trabajar lo justo e incluso algo menos, pues acabé dedicando más de media mañana a "arreglar" el disco duro de uno de los ordenadores que tenemos y que había dejado de funcionar correctamente (cada vez que se encendía el pc en el que estaba montado, éste entraba en un bucle infinito de continuos reinicios). Cuando al fin lo tuve montado en otro de los PCs y estaba haciendo copia de seguridad de los datos importantes que contenía, descubrí cuál era el problema: de alguna manera, algunos de los archivos necesarios para el arranque habían acabado residiendo en la carpeta "Mis Documentos" en lugar de en la raíz del disco duro. Y efectivamente: una vez devueltos a su sitio, el ordenador volvió a funcionar como si nada. El problema es que para entonces ya había llegado la hora de salir, y terminé llegado un poco tarde al gimnasio.

Por supuesto, en el gimnasio terminé por retrasarme un poco más, y cuando iba por fin a meterme en la ducha e irme a casa, llamada de mi madre (la tercera, como comprobé después): para variar, no se había enterado de nada de lo que le había dicho por la mañana, y llevaba hora y media esperándome en casa, toda preocupada porque no le cogía el teléfono (que yo ni había oído antes).

Al final, fui a casa, comí, recogí un par de cosas y me puse en camino, no sin antes parar un momento en un centro comercial para comprar provisiones para mi padre.

Tenía previsto salir para las 4 de la tarde, y al final se me hicieron las 5 menos cuarto, así que fui un poquito más rápido de lo normal para intentar no llegar demasiado tarde. Lo malo es que poco antes de llegar a Pozo Cañada alcancé a un Patrol de la Guardia Civil... al parecer no eran de Tráfico, porque por las ventanas traseras se veía lo que parecían equipos antidisturbios (aunque juraría que eso sólo los gastan los Policías Nacionales), pero nunca está de más ir con cuidado, así que afino la velocidad a 120 y les adelanto lentamente, para luego, cuando estoy unos cuantos metros por delante, volver a subir un poco (hasta casi 130) para dejarlos atrás definitivamente.

El caso es que no debió gustarles, porque ellos también se pusieron a esa velocidad, e incluso algo más rápido, y me volvieron a adelantar (no era cosa de ponerse a echar carreras con ellos...) y los tuve delante durante un buen, buen rato, así que de lo de recuperar tiempo, poco.

Finalmente, conseguí adelantarlos otra vez, y también al otro Patrol con el que parecía que iban en caravana, y pude llegar a Madrid sin mayores problemas. Tardé 3 horas y media, justo lo previsto, y llegué cuando todo el mundo salía, así que no tuve mayores problemas en la entrada. Tampoco para aparcar: pude dejar el coche justo al lado del Bernabeu, y cruzar andando hasta el Palacio de Congresos, donde habíamos quedado... y para mi gran sorpresa, en lugar de ser el último (o casi, que nunca se sabe), fui el segundo en llegar. Qué cosas.

Tras esperar un (buen) rato al resto, acabamos cenando en un italiano, bastante original por cierto (la Lasaña de Ciervo con Boletus, genial), y teniendo en cuenta que estábamos en Madrid, no demasiado caro. Las conversaciones iban fluyendo siguiendo el típico esquema: torneo, jugadores de torneo, preguntas, correctores, etc (esto es lo que pasa por juntarse con gente del chat...) hasta que no se sabe cómo acabamos hablando de José María García y la famosa entrevista. Como yo no sabía nada del tema (algo había oído, pero poca cosa), aproveché para ir al servicio, y a la vuelta me encuentro con que me preguntan: "oye, con quién está cenando José María García". Al principio pensé que no había oído bien; luego, que era algún tipo de coña que no entendía, pero todo encajó cuando me dijeron "Anda, mira hacia atrás". Y efectivamente, a unas 3 o 4 mesas de distancia, en una mesa que quedaba casi en frente de los aseos, estaba sentando el SuperGarcía, charlando con alguien que desde nuestra mesa quedaba oculto tras una esquina. Y yo, empanadísimo para no variar, ni me había dado cuenta al salir del servicio.

Ya terminando la cena salió un nuevo tema: ¿a quién del torneo te gustaría conocer? Un tema original. En algún otro encuentro ya había salido, pero nunca en forma de pregunta tan directa. Al final, acabé haciendo gala de mi veteranía, y resulta que de todos los nicks mencionados por mis compañeros de cena, yo ya conocía personalmente al 80% (por decir una cifra), y es que ya son unos años y muchos kilómetros...

Tras la cena casi salí corriendo: se habían hecho las 23:30, y creía recordar que el avión de mi padre llegaba a las 23:40... creía, no por mi mala cabeza, sino porque mi padre simplemente no me lo había dicho. Única y exclusivamente que llegaba a la más que famosa T4 sobre esa hora. Y para allá que me fui. Y por cierto que queda (con perdón) en el culo del mundo. Llegué justo a las 23:45, cruzando los dedos para que no hubiese desembarcado ya y me estuviese esperando desde hacía rato.

Por supuesto, lo de cruzar los dedos no sirve de nada, porque en cuanto miré la pantalla de información vi que el único vuelo procedente de Italia sobre esa hora venía desde Milán (lo cual me cuadraba bastante, pues recordaba haber leído el nombre de la ciudad en el resguardo de la reserva de los billetes cuando se fue), pero llegaba a las 23:30 y estaba en tierra desde las 23:21.

Así que miré alrededor de la sala 10 (la que correspondía a ese vuelo) a ver si mi padre andaba por allí. Afortunadamente, parecía que aún no había desembarcado, aunque continuamente salían viajeros por la puerta de la sala. Así que me puse los cascos y a esperar.

Al cabo de un rato, como una media hora, me llega un SMS de mi padre: venía en el vuelo de ROMA (sic). Al leer el mensaje, me quedé un poco perplejo. Al fin y al cabo, me sonaba que venía de Milán, y es de donde venía el único avión que llegaba desde Italia a esa hora... en fin, ya conozco a mi padre: es aún más despistado que yo, que ya es decir. Seguro que se había confundido y venía de Milán. Y sin señales de él en la puerta.

Después de otro rato, otro mensaje: había desembarcado y estaba esperando la maleta. De nuevo del vuelo de ROMA. Ahora ya sí que no me cuadra, e intento llamarle, porque sigue sin aparecer por la sala 10. Sin cobertura.

Al final me llama él: que dónde estoy. ¿Dónde voy a estar? A la puerta de la sala 10. Y él, en la 2. Pero... si aquí no hay otro vuelo que llegue de Italia... ¿T1? ¡Si me habías dicho la T4!

Pues nada, a correr. Primero, salir de la T4 y entrar en el aparcamiento, que está enfrente, pero hay que dar mil vueltas.. Luego, a sacar el coche y camino de la salida... que casi hay que adivinar dónde queda. Y al llegar a la salida... ¡Coño, si no he pagado! Normal... no he visto ni una sola máquina... menos mal que hay una justo junto a la garita del guarda. Pagar, y a correr camino de la T1... pero... ¿por dónde? al final me las apaño para llegar en 10 minutos y aparcar justo delante de mi padre. Saludos, maletas al maletero, todos a bordo, y rumbo a casa. Justo la 1 de la madrugada.

Ya en camino me va poniendo al día de la realidad en Malta, sus líos con los profesores de allí para cumplimentar la documentación del proyecto, anécdotas de su estancia, compañeros, casero, etc etc... y yo sin saber qué me estaba dando más sueño: si el llevar más de 18 horas despierto y más de 400 km encima, o la charla que me estaba dando (es que cuando se pone, se pone...). Al final, el viaje de vuelta se hizo pesadísimo, no por la charla, sino por el cansancio que llevaba encima. Como a media hora de casa agotado, y me costaba horrores no pegar una cabezada al volante. Pero al final, llegamos sin más problemas, le dejé en casa y me vine corriendo a la cama, a dormir unas cuantas horas seguidas... o eso creía yo: a las 5:30 de la madrugada cogí cama, y debí dormirme al instante, y a las 10:30 de la mañana, estaba otra vez bien despierto, a pesar de mis esfuerzos por dar alguna cabezada más.

sábado, 24 de febrero de 2007

Dolor

Hoy, después de mucho tiempo, he vuelto a sentir verdadero dolor.

No hablo de decepción, tristeza o cualquier otro sentimiento. Hablo de dolor físico y real. Y no la clase de dolor que sentimos al cortarnos o darnos un golpe, sino de un dolor que no había sentido nunca: tanto frío que dolía. Más que frío, congelación.

Hoy tocaba montaña, y a eso de las nueve de la mañana, me he encontrado cerca de la Puebla de Don Fadrique, en Granada, casi al pie de La Sagra, con un frío horrible (a las 2 de la tarde hacía 6 grados en el coche, en la montaña probablemente menos) y un viento de los que obligan a disputar duramente cada paso en su contra. Hasta hoy no entendí qué es lo que mis compañeros de montaña tenían con La Sagra. Ahora lo sé: tiene todo el tipo de una montaña alpina, con sus más de 2000 metros, su bosque de pinos, el corte de vegetación a cierta altura, y hoy, la cumbre nevada hasta bien abajo, y gracias al viento, una nube en su cima, enroscándose sobre sí misma como un alargado dragón chino, protegiendo su tesoro encaramado a su montaña.

En parte por desconocimiento, en parte por falta de previsión, no llevé ropa de abrigo, ni tampoco guantes. No soy friolero, y los días de verdadero frío han pasado, pero La Sagra estaba bien nevada, y eso se notaba en el ambiente.

Nada más bajar del coche, mis manos han empezado a sufrir el ataque del viento helado. Frío, mucho frio, tanto, que han comenzado a entumecerse casi al instante. Mis compañeros, conocedores del terreno, iban preparados: ellos sí traían guantes. Durante unos momentos consideré la opción de quedarme en el coche y no ir con ellos: sabía que el camino sería largo, y tenía miedo de lo que pudiera pasar con mis manos si quedaban expuestas a ese viento durante las horas que duraría la travesía. Sin embargo, también era cierto que apenas había bajado del coche, así que los músculos aún estaban fríos y la sangre no circulaba al ritmo que lo haría durante la caminata.

Finalmente, comenzamos a caminar, mis músculos se calentaron y mis manos recuperaron algo de calor, aunque seguían ligeramente entumecidas. Nada serio. Podría aguantarlo.

Sin embargo, tres cuartos de hora más tarde llegamos a un punto crítico en nuestra tavesía: la cima de una cresta que se interponía entre nosotros y el Castejón del Mirabeles, nuestro reto de hoy.

En lo alto de la cresta estábamos a cierta altura, completamente expuestos al viento, que en ese punto era más fuerte y frío que nunca. Tras descansar un momento en un repecho y hacer unas fotos, decidimos saltar la valla que cercaba la cresta. Yo tuve verdaderos problemas para hacerlo, ya que el viento soplaba con tal fuerza que amenazaba con tirarme al suelo en cuanto levantase un pie de él.

Finalmente, aprovechando una tregua entre los embates del viento, pude cruzar la valla y comenzar el descenso por la otra ladera de la cresta, oculto en la sombra y aún más frío que el otro lado. Necesitaba toda mi atención para bajar, y también ambos bastones para apoyarme a cada paso, pues el viento seguía corriendo fuerte por el valle, haciendo peligrar nuestro equilibrio. Y a cada paso, mis manos sufrían un poco más, pues no tenía un momento que perder para intentar calentarlas ligeramente.

No sé si fueron dos, cinco, diez o quince los minutos que tardamos en llegar al pie de la cresta y cruzar un riachuelo. Sólo sé que para cuando llegamos allí mis manos dolían como no lo habían hecho nunca. La piel estaba helada y mis dedos completamente entumecidos. Al intentar calentarlas con mi vaho, la sensación era casi como meterlas en un horno: casi quemaba. Y lo más grave: el dedo gordo de mi mano derecha casi había perdido casi completamente la sensibilidad, aunque podía moverlo sin problemas. Al final, y dado que habíamos dejado atrás lo peor, tuve que pedir a un compañero que me prestara sus guantes durante unos minutos para poder recuperar la sensibilidad de mi dedo. Por suerte, al pie de la cresta había unos campos de cultivo sobre los que de nuevo volvía a calentar bien el sol, y a mi compañero no le hicieron falta los guantes durante buen rato, más que suficiente para recuperar mis manos y que el dolor desapareciera, y sobre todo, para convencerme de que debía llevar guantes para mis próximas excursiones.

Finalmente llegamos a lo alto del Mirabeles, donde volvía a soplar un fuerte viento, y tras 45 minutos de descanso para comer, volvimos a ponernos en camino, pues comenzaba a hacer demasiado frío para quedarnos más. Durante ese tiempo, nuestros músculos se habían relajado, y al volver a ponernos en marcha, mis manos volvieron a dolerme un poco hasta que cogimos el ritmo de la marcha, pero pudimos volver al coche sin demasiados problemas.

Ahora, ya en casa, duchado y calentito, y con cuatro raciones de crema hidratante para mis manos (estaban completamente cuarteadas y resecas, peor que si las hubiera metido en cualquiera de los disolventes del laboratorio), mis manos han vuelto a la normalidad sin mayores consecuencias que una piel un poco tirante y reseca, y los nudillos colorados. Y, eso sí, la decisión de llevar guantes a todas las demás salidas.

jueves, 22 de febrero de 2007

Apple cumple

Hace justamente 2 días que llego mi ipod defectuoso, y desde esta tarde me estaba esperando el "cambio". Y lo más sorprendente es que ahora mismo tengo 2 ipods, pues hasta mañana no vienen a llevarse el defectuoso.

Muchas empresas deberían tomar nota. Con un servicio tan bueno, dan ganas de comprarles más cosas... lástima que sean tan careros.

Ahora sólo me queda esperar no haber hablado demasiado pronto y que éste también tenga algún defecto...

miércoles, 21 de febrero de 2007

3 de 3

Pues sí, ya son 3 de 3: portátil, cámara e ipod.

Ayer estaba tan contento porque había llegado el ipod que compré hace un par de días (no me ha tardado apenas nada en llegar), y cuando llego a casa y voy a enchufarlo al pc... resulta que el conector del cable USB está defectuso.

Después de mucho probar y sujetar, consigo que el pc lo reconozca, y puedo comprobar que no hay ningún otro problema con él. Luego, otro montón de vueltas a ver si consigo "remendarlo" de alguna manera, susto incluido cuando, de alguna manera, el USB hizo cortocircuito y durante un par de minutos, mi pc estuvo muerto... suerte que después resucitó sin más consecuencias (en apariencia).

Por supuesto, esta mañana he llamado a Apple para que me lo cambien, y ya hay otro en camino... ¡así da gusto! Y eso que ni siquiera me ha llamado el del transporte para venir a recoger el defectuoso.

En cuanto a los otros dos, mi cámara Olympus está siendo revisada, para comprobar si realmente está defectuosa (en caso de no estarlo, es que la calidad es malísima, y la devolvería de inmediato), y el portátil... un día de estos lo embalaré y lo enviaré a reparar...

Eso sí: son 3 de 3, pero perfectamente podían ser 4 de 5... porque antes del portátil vino mi móvil Samsung, que tendrá sus pros y sus contras, pero no tiene defectos de fábrica, y antes de ese, la cámara Nikon S3, que más que tener defectos, es un defecto en sí misma: calidad pésima, y encima, los problemas con el envío (esto me lo han tenido que recordar...).

domingo, 18 de febrero de 2007

Pesimista

Me han dicho muchas veces que soy demasiado pesimista. Y es cierto. Pesimista en el sentido de ponerme siempre en lo peor que pueda suceder. Tal vez sea por no hacerme falsas ilusiones, tal vez por estar preparado para lo que pueda venir, tal vez por miedo a que me salgan bien las cosas. O tal vez sólo sea por la experiencia acumulada.

Mi "excusa" es que prefiero equivocarme y que las cosas sean mejores de lo que pensaba o esperaba que al contrario. Por supuesto, cuando sucede así, me alegro.

Y ésta ha sido una de esas ocasiones. Hace apenas un par de días, una estupidez (además perfectamente previsible) volvía a hundirme la moral. Fruto de ello era el anterior envío... aunque me equivocaba.

Una sorpresa (¡agradable!), un par de días, algo de aire fresco y un paseo por la montaña después, todo sigue ahí: la rabia para apretar los dientes, el valor para volver a abrir los ojos, la fuerza para dar un paso y otro más, y las ganas de seguir hacia adelante con una sonrisa.


Dicen que se distingue a un verdadero triunfador porque es capaz de apostar todo lo que tiene a un sólo número, perderlo y volver a empezar desde cero con una sonrisa.

Yo no lo perdí todo, pero sí algo muy valioso, y fue un gran golpe, pero de aquello fui capaz de sacar muchas cosas, y sobre todo, encontrar una sonrisa que había perdido hacía mucho. Si pude con aquello, puedo con todo. Tal vez tropiece, tal vez vuelva a caer, tal vez me den en las narices y me duela un tiempo. Pero elegí salir adelante, y volveré a hacerlo una y otra vez, todas las veces que haga falta.

Al final dejé que mi madre me "esquilase"... y no ha quedado tan mal. Ah, y encargué un ipod... mi viejo minidisc está a punto de pasar a mejor vida.

jueves, 15 de febrero de 2007

Equilibrio

Sin entrar en discusiones más complejas, podría decirse que en la naturaleza todo tiende a un equilibrio, a un estado estable, sostenible sin esfuerzos. Aunque a veces, un pequeño cambio produce una migración a otro estado de equilibrio que se mantenga por sí mismo.

Aplicado a personas, es aproximadamente la "ley del mínimo esfuerzo": mantener un estilo de vida con el que obtengamos el máximo de satisfacción y nos cueste lo mínimo mantener. Y también es aplicable lo de los cambios.

Es lo que me ha sucedido a mí... más o menos. Desde hace unos meses, y debido a un importante cambio, podría decirse que mi vida se alejó del "equilibrio" en el que estaba estancada, y migró hacia "esfuerzos mayores" y "satisfacciones mayores". Prueba de ello son algunas de las entradas de los últimos meses en este blog: cosas nuevas, intenciones, intentos, pruebas, etc.

Y al final, vuelta a lo de siempre. Ahora, otro pequeño cambio me hace volver a la casilla de salida. Cosas que se desmoronan (mi moral, por ejemplo), ideas que desaparecen, ilusiones que revelan la triste realidad, y la confianza en la gente, que tanto me ha costado conseguir, vuelve a ocultarse severamente herida tras un muro protector. Tantas viejas sensaciones, tan conocidas, están de regreso...

Todo a pesar de que ayer mismo aún andaba pensando en hacer alguna locura, y sin embargo, hoy me parece todo tan lejano... como si todo lo que fue diferente estos últimos meses hubiese ocurrido en un fin de semana irrepetible, de ésos que pasan como un relámpago, de los que se recuerdan como una monumental borrachera de sábado noche, mientras miras el reloj para descubrir que son las 9:05 del lunes por la mañana, a pesar de que tienes la sensación de llevar años enteros en el trabajo, y lo que queda...

sábado, 10 de febrero de 2007

HOW TO: Perder al instante todos los "puntos" con una compañera de trabajo.

Antes de nada, indicar que este método sólo tiene una eficacia estimada del 95%.

El otro 5% de casos restantes se corresponde con los raros casos en los que la compañera en cuestión esté disponible y alguna vez se haya fijado en nosotros. En cualquier caso, son excepciones extremadamente improbables.

MÉTODO:

La técnica a emplear es tremendamente simple y admite infinidad de variantes: basta dejar medianamente claro a la interfecta que uno siente cualquier tipo de interés por ella. A lo largo de esta discusión se tomará como ejemplo una invitación al cine. Sin embargo, lo aquí descrito es perfectamente aplicable a cualquier otro tipo de demostración, salvando las posibles diferencias y aplicando las "conversiones" oportunas entre los diferentes casos.

CONSECUENCIAS INMEDIATAS:

En la mayor parte de los casos, tras el momento crítico de realizar la invitación se observará en nuestra compañera un nerviosismo crónico, contraproducente para nuestro objetivo de perder todos los puntos con ella, ya que durante esos primeros momentos de duda estará buscando una forma de salir del atolladero sin comprometerse demasiado. Esto supone un riesgo para el objetivo debido a que indica que al menos hasta ese momento tenía cierta consideración hacia nosotros y busca producir los menores daños posibles.

Sin embargo, en casos de personalidades especialmente fuertes o importante fuerza de decisión, este nerviosismo puede no aparecer; en estos casos, es bastante probable que se dé la primera de las dos posibilidades descritas a continuación.

Tras el momento del impacto y la asimilación del golpe, recibiremos una respuesta. En términos generales, la respuesta más probable pasa por ser del tipo "Lo siento, pero no me interesas para nada". Respuesta dura, directa e incontestable en la mayoría de las ocasiones (si bien dar una respuesta a ella no suele cambiar el resultado obtenido en un 99.9% de los casos), y sin embargo se trata de la salida más favorable, dado que el asunto se verá satisfactoriamente liquidado al instante.

Más interesante es el caso en el que recibimos las conocidas como "largas". Para el caso estudiado, las más habituales son "no hay nada que me apetezca ver", "no sé qué ponen", "ahora mismo estoy muy liada", "un día de estos te aviso y quedamos", o incluso "claro, llamo a X e Y y quedamos todos (donde X e Y son los nombres de las amigas de turno, también conocidas como 'carabinas')". Cualquier tipo de "larga" es fácilmente reconocible, porque aunque tengamos la rapidez de reflejos suficientes como para proponer alguna solución, acabaremos topando con otra "larga" o una explicación de que nuestra solución no convence.

Las "largas" son en apariencia inquietantes porque desde nuestro punto de vista implican un pequeño riesgo de que acabemos consiguiendo una cita (o algo parecido), y nuestro proyecto de perder todos los puntos con la susodicha acabe yéndose al traste. Sin embargo, está empíricamente demostrado que dichos riesgos de fracaso son prácticamente inexistentes, por lo que podremos identificar la aparición de cualquiera de estas "largas" con la consecución de nuestro objetivo, con el aliciente añadido de que ni siquiera se nos valora lo suficiente como para dejarnos las cosas claras y tener la oportunidad de explicarnos (lo cual, de nuevo, podría poner en serio compromiso el objetivo, ya que corremos el riesgo de que ante el vértigo que supone el éxito, logremos salir de la situación con alguna excusa estúpida y dar marcha atrás o desviar la cuestión a otro terreno).

RESULTADOS A MEDIO-LARGO PLAZO:

Los resultados de este método son observables desde apenas unos minutos después puesto en práctica (una vez que nuestro sujeto se ha repuesto de la impresión y comienza a pensar con claridad en lo sucedido). Sin embargo, los resultados mejoran cuanto más aumenta el "tiempo de maduración" de las conclusiones de nuestra compañera. Para mayor efecto, se recomienda llevar a cabo la acción al final de la jornada laboral, consiguiendo los resultados óptimos cuando la maniobra se ejecuta justo antes del fin de semana. Esto último se debe a la posibilidad de que la interfecta comente lo sucedido con amigos y/o compañeras, lo que aumentará el efecto conseguido sobre ella.

El más inmediato de los resultados es la inclusión en su lista de "pesados - acosadores" que intentan conseguir una cita con ella sin ser merecedores de tal honor. A partir de ahí, pueden esperarse los siguientes resultados, que no tienen por qué limitarse a o incluir los siguientes:

- Pérdida de cualquier tipo de complicidad y/o colegueo existente.

- Exclusión de cualquier grupito en la que la persona que lleve la voz sea la compañera sobre la que se ha realizado la experiencia.

- Absoluta disponibilidad de espacio: allá donde vayamos, desaparecerá ella en cuestión de segundos, salvo que su labor la obligue a permanecer allí, caso en el que nos ignorará completamente salvo que no le quede más remedio.

- Incomodidad generalizada para comunicarse con nosotros (o nosotros con ella), incluida la pérdida de cualquier tema de conversación que se pudiera tener en común.

- Aislamiento informativo sobre cualquier aspecto de su vida, acompañado del desinterés más absoluto sobre cualquier aspecto de la nuestra, por mucho que se interesase alguna vez.

- Miradas furtivas para la comprobación de nuestra posición y disposición a acercarnos. Por descontado, se da por supuesto que evitará cualquier cruce de miradas con nosotros.

- "Peticiones de ayuda cero": cualquier labor que podamos realizar para aligerar su trabajo será directamente asumida por ella para no tener que recurrir a nosotros, aunque le suponga una gran pérdida de tiempo o unos resultados netamente inferiores a los que nosotros podamos conseguir. Este punto es salvable en casos de extrema importancia de la labor a realizar. En situaciones de fuerza mayor, como necesidad inmediata o no-disponibilidad de otra persona que pueda realizar la labor, recurrirá a nosotros como si nada hubiera pasado, eso sí, respetando el resto de efectos descritos.

- Cualquier ayuda y/o favor voluntarios hacia ella será recibido como un intento de impresionarla, con vistas a un posible segundo intento, lo que contribuye en gran manera a reforzar el éxito de nuestro proyecto.

En general, puede esperarse cualquier clase de efecto destinado a alejarse de nosotros y mantenernos a raya, no vaya a ser que interpretemos cualquier gesto casual como una señal de interés hacia nosotros y se nos vaya a ocurrir volver a intentarlo.

EFECTOS COLATERALES:

Según las circunstancias, puede darse también alguno de estos otros efectos:

- En caso de haber alguna otra compañera con la que tengamos una relación más próxima, existe una alta probabilidad, proporcional a lo "buena persona" (léase "tontos") que seamos, de que ésta sienta lástima por nosotros, especialmente si en algún momento la habíamos informado de nuestro interés por la compañera objetivo de nuestro método.

- En caso de tener colegas masculinos, es altamente probable que acaben por enterarse del éxito de nuestro proyecto, lo que puede dar diferentes tipos de resultados: la ridiculización masiva ("con que gustaba [insertar aquí el nombre de la compañera en cuestión], ¿eh?" y similares), el silencio respetuoso (no en vano la realización de un proyecto como este implica un importante esfuerzo, gran decisión, y una moral elevada para resistir el ridículo), o los ánimos vanos ("venga, chaval, que hay un montón de tías buenas por ahí..." o similares).

RECOMENDACIONES FINALES:

No se recomienda aplicar este método una segunda vez, salvo en casos extremos de masoquismo.

La segunda aplicación sobre el mismo objetivo no mejorará en exceso los resultados obtenidos, sólo contribuirá a crear una nueva situación forzada, aunque en este caso ya no contaremos con la estima con la que contábamos en el primer intento, por lo que es más probable que recibamos una respuesta en la línea del "No me interesas para nada", reforzado con un "déjame en paz de una vez".

Una segunda aplicación del método sobre un objetivo distinto en el mismo ámbito de trabajo probablemente (esta variante no ha sido probada) tenga nuevos efectos colaterales sobre todas las compañeras, añadiendo a nuestro currículum la fama de "veleta" y acrecentando la de pesado.

FUTUROS OBJETIVOS:

Posible descripción de los efectos de la lectura de este manual por el sujeto sobre el que se ha aplicado el método.

Límites

Todos tenemos nuestros límites.

Yo me esfuerzo en ignorar los míos una y otra vez, y mentirme a mí mismo y a los demás sobre cuáles son y dónde están esos límites.

Algunos llaman a eso afán de superación.

Yo lo llamo estupidez: al final, siempre acabo chocando contra la realidad, y por mucho que duela, termino por encontrar ganas y/o motivos para volver a por más.

lunes, 5 de febrero de 2007

Veintiocho

Ya hace otro año más, parece mentira. Y éste último ha sido movidito.

El año pasado por estas fechas todo parecía tan tranquilo, tan estable... y ahora todo es diferente: vuelvo a estar solo, estoy en mejor forma de lo que he estado nunca, mi trabajo es diferente, a pesar de trabajar en el mismo sitio, y, aunque muchas cosas han cambiado, aún voy por ahí con una sonrisa. Quizás incluso más sonriente que hace un año.

Y sin embargo, en el fondo todo sigue igual, porque algunas cosas no cambian. Al menos, no fácilmente.

En algún momento durante la corta vida de este blog me he dado cuenta de que es un blog muy impersonal. Me explico: la mayor parte de las entradas son acerca de mi "día a día", de cosas que me rodean, y que muy pocas hablan realmente de mí o de que me pasa por la cabeza, o por el corazón, y sin embargo, eso soy yo: un gran desconocido, incluso para la gente que me rodea.

¿Por qué? Quizás porque el saber es "poder", y que no hace más daño el que quiere, sino el que puede, aunque sea inconscientemente. Sea como sea, a mi alrededor hay un muro que a cada día que pasa se hace más alto y más grueso, y temo que cualquier día, si no ya, quedaré atrapado dentro.

Con esta entrada voy a intentar cambiar un poco eso (y me temo que eso la va a convertir en extra larga).

Sobre mí mismo, creo que lo mejor que puedo decir es algo que dijo Ortega y Gasset hace mucho tiempo: "Yo soy yo y mis circunstancias". Es una cita que recuerdo desde que la leí en un libro de literatura en BUP.

La parte fácil es la de mis circunstancias actuales. A grandes rasgos, son más o menos las mismas que las que pueda tener cualquier otro doctorando mileurista que vuelve a estar soltero tras un par de años con su novia.

La parte compleja es la del "yo". Compleja porque hay tantas cosas que es imposible tenerlas todas en cuenta.

En sentido estricto, yo soy lo que he heredado de mis padres. Herencia no sólo en el sentido genético (de lo que poco puedo hablar), sino también de sus virtudes y defectos, replicados en mí mismo a fuerza de ser mis guías y modelos durante la infancia. Ambos son grandes personas, tengo mucho que agradecerles y no los cambiaría por nadie, y sin embargo, veo en mí los efectos de sus propias personalidades.

De mi padre, por ejemplo, no sólo heredé el gusto por la lectura, los viajes y muchos buenos hábitos, sino también sus grandes dificultades para relacionarse y hacer amigos, además de su "invalidez sentimental": en todos los años que estuvieron casados creo que jamás le vi besar a mi madre.

Todo esto deja huella, allá está él, siempre rodeado de libros y nunca de amigos, y aquí estoy yo, asomándome al mundo a través de la ventana que es el ordenador. Con más amigos lejos de aquí que cerca.

Tuve amigos en el colegio, los tuve en el instituto, los tuve durante la carrera... pero ahora, creo que puedo contar con los dedos de una mano los verdaderos amigos que me quedan después de todo aquello. ¿Será que sólo he topado con gente a la que no le interesaba mantener mi amistad?¿O será que soy yo el que es incapaz de conservar las amistades? Según el principio de la navaja de Occam, la explicación más sencilla suele ser la correcta. Quizás por eso cada momento que paso con gente es valioso, quizás por eso siempre intento dar todo lo mejor de mí.

Ahora tengo más habilidades para forjar datos que para mantener una simple conversación, o despertar el menor interés en alguien. Y sobre todo, tengo unas emociones cada vez me cuesta más encontrar, enterradas cada vez más profundo con cada golpe que recibo.

Mi madre, extranjera y por tanto criada en una cultura diferente, con sus ideas como mínimo originales, eligió en mi infancia darme otro idioma, e inconscientemente, otro punto de vista, otra forma de ver el mundo. También me hizo receptáculo de lo que a ella le parecía original y bonito, y que para otros niños era raro y diferente. Y no nos engañemos, los niños son crueles. Muy crueles.

Más incluso cuando "el raro" consigue buenos resultados y alabanzas donde para ellos sólo hay errores y regañinas. No es de extrañar que en séptimo de EGB mi vida escolar pareciera sacada de una película yanki: buenas notas y algún que otro palo en los recreos. Al menos eso me hizo abrir los ojos y descubrir que debía aprender a valerme por mí mismo.

¿Más familia? Sí, claro que tengo más familia: primos, primas, tíos, tías, aunque sólo una abuela, y ya no está muy lúcida. Pero son como el que tiene un tío en Granada. Sólo que los míos están aún más lejos. Nunca hemos tenido demasiada relación. Con el que estuve más unido fue con mi abuelo materno, que falleció hace unos años, y ni siquiera fui capaz de ir al funeral.

Tampoco ayudó mucho la separación de mis padres. ¿Cómo va a ayudar eso a un hijo único? Y sin embargo, lo hizo. Quise huir, cuanto más lejos, mejor. Y huí, pero saqué algo positivo: una beca Erasmus en Alemania. Allí yo no era "yo": tenía una oportunidad de aprender cosas nuevas, de valerme por mí mismo, de ver mundo, de ser un nuevo yo. Muchas cosas siguieron igual, otras cambiaron para siempre. Sólo sé que desde entonces mi vida cambió, y los años que han venido desde entonces han sido cada vez mejores: llegó una pareja, mi licenciatura, mi coche, viajes, gente, un "trabajo" y otras muchas cosas.

Luego han venido otras menos buenas, como que aquella que una vez apareció en mi vida ahora se ha alejado de ella (aunque por suerte no ha llegado a salir del todo), y siempre he sido capaz de sacar algo bueno de ello.

Sin embargo, sigo sintiendo ese vacío que siempre he sentido en mi interior. Ese vacío que se lo traga todo, sentimientos, ilusiones, decepciones, alegrías, penas... todo es efímero o inexistente, y todas esas cosas pasan sobre mí como las gotas de lluvia sobre la tela de un paraguas. Y sin embargo, sin ese vacío no podría seguir adelante, pues es lo que me lleva a pedir más, a aprender cosas nuevas, a probar cosas que no había conocido, a querer más, a buscar algo a lo que pueda agarrarme para no ser yo mismo el que se pierda en ese vacío, a buscar algo para que, aunque sólo sea momentáneamente, mi vida sea algo más que la enorme resignación que me invade, no sólo a cada revés, sino también cuando las cosas están de cara.

Parece triste y no lo es. Parece una queja y no lo es. Sé que no soy como los demás, sé que no encajo en este lugar, y sin embargo, son las cartas que la vida me ha dado. y con las que me toca jugar. Juguemos pues, si hace falta, hasta de farol. Aprovechemos al máximo lo que hay e inventemos lo que falte. No cambiaría nada de mi pasado, porque todo lo que he vivido es lo que me ha hecho llegar a este momento tal y como soy, lo que me ha hecho llegar hasta aquí y lo que me hará llegar a mañana sólo para ver qué me depara. No creo en la felicidad, pero me levanto día tras día esperando que algo o alguien me demuestre hasta qué punto me equivoco.

Mientras tanto, a lo más que aspiro es a que mis actos sean como una única huella en una playa desierta: llamativa, anónima, solitaria, sin saber de dónde viene o a dónde va, y sin la menor importancia, ya que en poco tiempo, desaparecerá entre las huellas de otros o una ola borrará su recuerdo para siempre.

sábado, 3 de febrero de 2007

Viajes

En este mapa voy a intentar marcar los viajes que voy haciendo y los que tengo planeados.

Para empezar, el mapa, luego intentaré ir metiendo poco a poco los sitios en los que ya he estado.




Cargando el mapa... (Puede tardar)
Volver a centrar el mapa

Este marcador señala mi casa, el punto de partida.
Este marcador señala los sitios donde he estado.
Este marcador señala los lugares donde tengo visitas pendientes.


Se puede pinchar sobre los marcadores para ver el sitio exacto y algún comentario.

miércoles, 31 de enero de 2007

¡Me dieron por detrás!

Ale, a pensar mal...

En fin. En 3 años de coche y casi 10 de carnet es la primera vez que me dan un golpe "serio" (es decir, en marcha y sin contar los "toquecitos" del aparcamiento). La cosa ha sido más o menos así:

Iba yo la mar de contento hasta la Uni, por mi atajo habitual, cuando el semáforo que da acceso a la carretera general se pone rojo, y el que va delante de mí, una furgoneta amarilla con remolque, se lo salta.

Yo dejo rodar poco a poco el coche cuesta arriba, para que pierda velocidad y llegar al pie del semáforo, donde me paro.

Un segundo después... ¡bum! Al momento sé lo que ha pasado: me han dado por detrás. Así que paro el motor, me aseguro de que no me duele nada (especialmente el cuello) y me bajo esperando ver un destrozo, y por suerte, apenas tenía nada. Me dieron desde abajo, así que todo se reduce a unos arañazos en el parachoques, al que apenas se le ha partido un embellecedor (y no se nota demasiado) y se ha desencajado en un lateral, apenas un centímetro.

Lo mejor, la conversación con el que me ha dado, un chico sudamericano, joven (quizás 20-22 años) con peinado a lo mohicano. La cosa ha sido más o menos así:

- Oye, ¿es que no has visto que está rojo?
- Sí, pero pensé que ibas a saltártelo...
- El que se lo ha saltado es el de delante, yo he parado.
- Pero es que ibas muy rápido...
- ¿Rápido? ¡Si iba frenando!

En ese momento, y tras comprobar que no tengo apenas nada, que el maletero abre y cierra sin ningún problema, y visto que él en la vida iba a admitir que estaba en Babia, que la culpa era suya por no ir atento, ir demasiado rápido y no mantener la distancia de seguridad, paso del tema.

- Bueno, lo mío no es nada, pero lo tuyo es más serio... - Mi coche apenas tenía nada, mientras que él había partido medio morro del coche. Yo no pensaba ni hacer parte amistoso (salvo que él quisiera, claro): ¿para qué? lo mío no era nada, así que no iba a dar parte al seguro, ni a llevar el coche a arreglar, pero quería quedarme con sus datos (al menos el teléfono) por si acaso -.

No contesta. Yo miro detrás de su coche, y veo la cola que se estaba formando, me doy la vuelta, y veo el semáforo, en verde. Se me ocurre que los otros conductores querrán pasar, así que mientras mi "agresor" está mirando y tratando de recolocar el morro de su coche, me subo al mío, arranco, pongo las luces de emergencia y lo muevo 2 metros hasta el arcén de la carretera, para que la gente que viene detrás pueda pasar. Y mientras estoy levantando el freno de mano, veo como el otro también se ha metido en su coche, arrancado y pasa por mi lado en ese instante.

Yo pienso "Bueno, irá a quitarse de en medio él también y parará ahí delante para pedirme los datos". Qué va. El tío se ha puesto en el carril izquierdo y se las pira.
No iba a poner parte, pero al ver eso me dieron ganas de denunciarlo, con agravante de fuga y todo. Pero si se pira peor para él: su coche se llevó lo peor. Pero por si acaso, me quedo con la matrícula, marca, modelo y color del coche.

Después, con más calma y observando los daños, que son los que se ven en la foto, mas el parachoques un poco desencajado por el lado derecho (apenas sobresale 1 cm), y echando cuentas de las molestias que me iba a suponer, a saber: parte al seguro, denuncia, peritaje, juicio (no tenía demasiada pinta de tener seguro...) y taller; creo que no me vale la pena meterme en esos follones sólo por unos rasguños en el parachoques. Eso sí: como dentro de unos días coja un bache y se me caiga el parachoques, vaya que si lo denuncio.

Pero como soy así, y no hago otra cosa que darle vueltas a la cabeza, ya estoy pensando si el tío, al decirle que mi coche no tiene nada, y que lo peor se lo ha llevado el suyo, y verme subir al coche, lo mismo pensó que me desentendía del tema y que ya podíamos irnos, o sólo me vio subirme al coche y entendió que era yo el que se daba a la fuga... a pesar de ir con las luces de emergencia y parar 2 metros más adelante (complicado, pero si el tío me veía "embalado" cuando yo iba frenando, no es tan descabellado).

En fin, en cualquier caso, el que dio por detrás fue él. Ya veremos si esto es lo último que sé del tema o no.

viernes, 26 de enero de 2007

Presentaciones

Hoy tocaba reunión en el trabajo. Bueno, en realidad, tocaba mañana, pero como es fiesta (por Santo Tomás de Aquino, que es el domingo, pero tenemos libre mañana), lo trasladamos a hoy.

Se trataba de que cada uno hiciera una pequeña exposición acerca de en qué consiste su trabajo, qué se ha hecho, qué se va a hacer, qué se espera conseguir, etc. En realidad, no era nada serio, ya que sólo se trataba de algo interno, es decir, entre los miembros del grupo de investigación, pero aún así preparamos presentaciones en PowerPoint, preparamos fotos y todo lo que eso implica.

A mí me tocó exponer en cuarto lugar, y ahí estaba yo: que si doctorado, que si cinamatos, quitosano, etc etc... hasta llegar a la última diapositiva: mis labores en el grupo de investigación: hacer RMN, GS-MS, Microscopía, GPC, Informático-para-todo, asesor de los "nuevos", colaborador en todo lo posible...

Un clic, y al final de la lista aparece "Y otras perrerías"... nadie debía estar demasiado atento, o no les dí tiempo suficiente a reacciónar... otro clic, y entonces, esto:


Un segundo, y silencio... ¿no les habrá gustado? Otro segundo... carcajadas y peticiones de la imagen en cuestión para enseñarla a todo el mundo. Acerté :D

(Y de paso, conseguí desviar la atención de mi presentación y librarme del turno de preguntas...)

jueves, 18 de enero de 2007

Vestir una sonrisa

Desde este verano intento probar algo nuevo, y que aunque parece una tontería, me cuesta un montón. Intento, cada mañana, y cada vez que trato con alguien, sonreír al menos un poco.

Es algo que siempre me ha costado, no sé por qué. No soy de los que van por ahí con la sonrisa puesta, puede que porque soy muy tímido, puede que porque nunca encontrase motivos para sonreír (aunque los tengo a montones), o puede que porque siempre voy por ahí perdido en fantasías y cavilaciones y se me suele olvidar sonreír (soy de esos que se cruzan con un conocido, o se paran a 30 centímetros de un amigo y son capaces de "no verlos" o no reconocerlos).

Sin embargo, últimamente, me he propuesto sonreír más, y aunque aún tengo que hacer algún esfuerzo consciente por recordarlo, lo recuerdo, y lo pongo en práctica. Una sonrisa, un poco de buen humor, y un aspecto algo más cuidado de lo habitual en mí.

Por supuesto, montones de veces he visto, leído y oído cosas acerca de lo importante que es sonreír, el buen humor, ser positivo, el sentirse bien y hacer sentir bien a los demás, pero nunca habían sido más que un tópico, y nunca hice demasiado caso.

Pero funciona. Se nota la diferencia en el trato con la gente: el otro día, en la biblioteca me quitaron la penalización por devolver un libro tarde (sólo un par de días, eh?), las cajeras de las tiendas, hoy, la secretaria de la Séneca...

Desde luego, merece la pena. Voy a intentar seguir sonriendo, cada día, cada mañana, cada vez un poco más, y quizás, al final, consiga que esa sonrisa deje de ser un esfuerzo. Tal vez pronto tenga otra cosa en la cabeza, tal vez algo me quite la sonrisa, pero por eso escribo este post: para que sea un recordatorio de lo bien que me siento, y tal vez, me ayude a recordar mi sonrisa.

sábado, 13 de enero de 2007

La maldición de Venus

Buceando en Google, parece que la expresión "maldición de Venus" tiene algo que ver con la sífilis, aunque el uso que quiero darle en este post es completamente diferente. El origen de este uso es el juego de rol "Ars magica", donde la "maldición de Venus" es uno de los posibles defectos de los que se puede dotar a los personajes.

El manual del juego dice lo siguiente de ella (traduciendo libremente del inglés):

Maldición de Venus: Eres muy atractivo para la gente a la que no deseas atraer [...]. Contínuamente se enamora de tí gente a la que detestas y de la que no puedes librarte. Además, tiendes a enamorarte de gente inapropiada en circunstancias inapropiadas. Esta gente por la que sientes interés tiende a pensar que eres vano y superficial [...].

El porqué del nombre de este post es precisamente la segunda parte de la descripción de la maldición: me "interesa" quien no puedo alcanzar en el momento en el que menos posibilidades tengo, y la persona implicada nunca llega a encontrar en mí el menor interés. Por eso la "maldición de Venus" se ajusta perfectamente a mi caso.

Desde siempre he tenido buenas relaciones con las chicas a las que he ido conociendo a lo largo de mi vida. Es más: salvo casos muy excepcionales, creo que siempre me he llevado mejor con las chicas que con los chicos.

Y sin embargo, tal como dice la descripción de la maldición, salvo en un único caso, jamás ninguna chica ha sentido interés por mí más allá de la amistad. Es algo que siempre ha estado ahí, y que aunque ha carecido de importancia durante bastante tiempo, ahora que se me ha vuelto a clavar una mirada, vuelve a cobrar importancia, pues no sólo se hace patente que estoy "maldito", sino que además es posible y hasta probable que esa mirada vuelva a salir para siempre de mi vida sin siquiera haberse fijado en mí un momento.

A no ser, claro, que acabe haciendo algo increíblemente estúpido para remediarlo... (¿nunca he dicho que meter la pata y hacer el ridículo son mi especialidad?)

viernes, 12 de enero de 2007

Lluvia.

Hoy he vuelto a escribir un relato.

Hacía varios meses que no escribía nada, pero antes de la vez anterior hacía muchos años que no escribía nada que mereciese la pena recordar. Siempre he dicho que para poder escribir algo mínimamente legible tengo que estar de un humor adecuado.

Esta vez, no sé por qué, me ha dado por la lluvia. Y como siempre, el argumento sigue en mi línea.

Ah, y si alguien lo duda, el argumento no tiene absoultamente nada que ver conmigo. 100% fantasía, aunque muchas veces la realidad supera a la ficción.

martes, 9 de enero de 2007

La vuelta al trabajo

Aunque el día "oficial" del retorno era ayer, no se puede decir que trabajáramos demasiado. Sospechábamos que el primer día después de las vacaciones sería "ligero", como sucedió a principios de septiembre, según el jefe, para "combatir el estrés postvacacional".

Sin embargo, todos esperábamos el regreso con una mezcla de alegría por el reencuentro, al menos en mi caso, y miedo, pues los veteranos habíamos avisado: en periodos vacacionales el jefe aprovecha para cargar las pilas y darle al coco inventando nuevas labores para nosotros, preparándonos los deberes, casi en sentido literal, puesto que el año pasado en un par de ocasiones volvió de vacaciones o algún puente con un folio para cada uno de nosotros, donde había escrito e impreso en qué consistiría nuestro trabajo durante los próximos meses.

También había cierta impaciencia por recibir estos deberes, ya que muchos no sabíamos por dónde seguir trabajando, pues habíamos terminado nuestros encargos anteriores, y aún no habíamos recibido los nuevos.

Y, contrariamente a lo que todos esperábamos, no ha habido hojas de deberes. Esta vez, el jefe ha debido pasar las navidades bien entretenido, porque no ha tenido tiempo de buscar ocupaciones para todos nosotros, así que el día de hoy, especialmente la tarde, se ha hecho interminable. Y aunque parecía que las manecillas del reloj se empeñaban en atrancarse y no avanzar, mientras vagábamos por los laboratorios con una mezcla de aburrimiento por la falta de ocupación, cansancio por la costumbre perdida de aguantar toda la tarde en la universidad, y la desesperación de ver que el tiempo apenas pasa por mucho que uno se esfuerce en no darse prisa.

lunes, 8 de enero de 2007

Clutch Box

Hoy, al volver a casa después del primer día de trabajo (aunque poco hemos trabajado) después de las navidades, me he encontrado en Microsiervos con algo que me ha encantado.

La noticia trata sobre Lee Krasnov, diseñador y fabricante de puzzles, la mayor parte en madera. Al leer el artículo ya me llama la atención la "Clutch Box", y al mirar en la página del autor de este ingenio, me ha encantado, tanto la idea (un puzzle en forma de caja, que es necesario "resolver" para poder abrir la caja) como la caja en sí.



Sé que es muy, muy difícil, porque fabrica artesanalmente tan sólo unas pocas unidades limitadas de sus creaciones (y por supuesto, son caras...), pero si alguna vez una de estas maravillas cae en manos de alguien que pase por aquí, que por favor recuerde que me ENCANTARÍA hacerme con una de estas pequeñas maravillas.

domingo, 7 de enero de 2007

Retorno al hogar perdido

Mi padre está fuera durante una temporada, y me ha dejado encargado de regar las plantas y recoger el correo de vez en cuando. Esta tarde he estado en su casa. La casa donde vivíamos antes de que mis padres se separasen.

No tenía pensado entrar en la casa, pero he terminado por hacerlo. Me he sentido como en una de ésas películas en cuyos protagonistas entran en algún lugar abandonado: polvo, el rastro del paso del tiempo por todas partes, y sobre todo, la soledad en el ambiente.

He estado fisgando. No he podido vencer la tentación y he abierto algunos armarios, mirado en todas las habitaciones... Todo ha cambiado, y nada ha cambiado. Tras las puertas de muchos armarios aún están los mismos trastos, el mismo desorden en el garaje, las mismas notas de mi madre sobre los azulejos de la cocina. Y al mismo tiempo, todo es diferente: habitaciones que, a pesar de ser las mismas de siempre, han cambiado completamente, puesto que no contienen nada de lo que contenían antes; cosa que nunca han estado ahí, que no pertenecen a ese lugar, y que destacan como una nube de lluvia en un cielo despejado. Hasta la misma luz es diferente; a la luz de las bombillas halógenas le falta la vida que antes se respiraba en esa casa. Es como una parodia de nuestros años felices en esa casa.

Ahora lo veo todo desde la distancia. Reconozco cada esquina de la casa, la mayor parte del caos que reina por todas partes, pero no como si fuera parte de mi vida, sino como si lo hubiera visto en una película, grabada en mi memoria a fuerza de verla repetida un millón de veces, una tras otra. Camino entre los recuerdos, y me asalta una ola melancolía, un tsunami imparable, que sin embargo no llega más que a mojar el inmenso vacío que llevo dentro.

Después, una vuelta a la llave, y regreso a mi vida, a mi hogar.

domingo, 31 de diciembre de 2006

Valencia

Hoy tocaba viaje a Valencia.


En principio la idea era recoger a Silvia, que venía desde Italia a pasar la nochevieja y conocer Murcia, y pasar allí el día haciendo turismo, y al volver a llevarla al aeropuerto el día 3 aprovechar también para pasar el día por allí y hacer alguna visita.

Pero por esas cosas que ocurren de vez en cuando, al final el viaje de Silvia no ha podido ser, y, de una forma un tanto precipitada, mi día en Valencia ha terminado por ser hoy.

Hacía más de cuatro años que no veía a Alba. Las cosas han cambiado mucho desde entonces, y a pesar de haber tenido papeles opuestos en historias paralelas, hemos acabado en el mismo punto, lo que nos ha dado mucho que hablar. Después de comer, el café se nos ha estirado una barbaridad: las horas han volado sin apenas darnos cuenta, como siempre que hay buena compañía y una conversación interesante.

Luego, un paseo por Valencia, una visita a la Ciudad de las Artes y las Ciencias (donde Tele Cinco estaba montando la despedida del 2006), una pista de patinaje sobre hielo sin hielo, unas fotos, otro rato de charla, y finalmente, el regreso a casa.

En resumen, un día estupendo. Siempre viene bien un viajecito y una visita a un(a) buen(a) amigo/a.

domingo, 24 de diciembre de 2006

La otra navidad

Cuando somos pequeños, la Navidad es algo maravilloso: no hay clase, hay regalos, árbol, Belén, Papá Noel, turrón, polvorones, y un montón de cosas más.

Ahora, unos cuantos años después, sin familia, con mis padres separados, y sin pareja, la Navidad tiene un aspecto muy diferente.

Por todas partes nos venden la idea de la navidad en familia, la alegría de compartir las fiestas y los regalos con los nuestros... pero cuando la familia siempre ha estado tan lejos que es como si no existiera, cuando ni los padres están juntos, en lugar de alegría sólo hay soledad, y en estas fechas, ni los amigos ayudan, porque ellos sí tienen familia con la que estar.

No hay clase... hace años que no. No hay trabajo, así que tampoco hay compañeros. ¿Regalos? un pack de 5 pares de calcetines y un rompecabezas que no supo guardar su secreto ni 2 minutos. ¿Árbol? casi mejor que no lo haya. En el Belén nunca hemos creído. ¿Papá Noel? Quizás con unos cuantos (bastantes) años menos...

Al final sólo quedan tres cosas: los dulces navideños, el sentimiento de culpa por abusar de ellos, y sobre todo, un gran, gran vacío.

sábado, 23 de diciembre de 2006

"Cosas serias"

Hoy he tenido comida con mis amigos del instituto. Sólo éramos ocho, pero salvo a uno, a los demás hacía muchos meses que no les veía. Y todos han alucinado con mi cambio de imagen.

Lo hemos pasado bien, hablando de viejos tiempos, cosas pasadas, otra gente y otras muchas cosas. Y yo me he sorprendido bastante. Los temas de conversación más tratados han sido las bodas, las hipotecas y los trabajos.

Me ha llamado muchísimo la atención que los amigos que antes sólo hablaban de los acontecimientos de la pasada noche de borrachera, de los cotilleos y asuntos de los que se habían enterado, y de los planes para la próxima salida, ahora pasen a tratar y a estar implicados en temas tan serios como esos.

No hace tanto me hubiera parecido impensable que cualquiera de nosotros entrara en esos temas, y ahora mismo, parece ser que soy si no el único, sí de los pocos que no están en ellos.

Da vértigo pensar en lo rápido que cambia la vida. No hace nada éramos todos unos críos, y ahora, dentro de no mucho, los temas volverán a cambiar, y esta vez girarán a cosas aún más serias, como son los hijos. Quién sabe para entonces dónde estaré y qué estaré haciendo...

Una reflexión...

Si cada persona es un mundo, y en cada relación hay por lo menos dos personas, entonces, ¿cada relación es un universo?

miércoles, 20 de diciembre de 2006

La cena de "empresa": más desconocido

Ayer noche fue nuestra cena de "empresa", sólo que nosotros no somos una empresa, sino un grupo de investigación de la Universidad, pero salvando ese detalle, fue casi como cualquier otra cena de este tipo: comida, charla risas, un camarero un rato borde... Lo pasamos bien, y al final, acabamos saliendo del restaurante a las tantas.

Como el año pasado, acabamos en un karaoke, y por supuesto, en un karaoke se canta (aunque el grupo de gente que había por allí antes de llegar nosotros no se animaban ni a la de tres). En menos de nada, ví que habían escrito mi nombre en un papelito, justo sobre "La casa por el tejado", de Fito y Fitipaldis. Es una canción que me gusta bastante, y más o menos me sé la letra y el ritmillo que lleva, pero soy negado para cualquier clase de manifestación artística, ya sea cantar, bailar, pintar o lo que sea, así que me negué en redondo a salir a cantar, ya fuera solo o acompañado, esa canción o cualquier otra.

No era la primera vez que me pasaba: había ido a karaokes antes, cuatro o cinco veces, pero nunca había cantado. Eso no es para mí. No lo había hecho nunca, ni aquella vez de visita en casa de una sacaron una Playstation con el Sing Star.

Entre tanto, mis compañer@s ya llevaban un par de canciones, y hasta los del otro grupo le habían cogido el gustillo y ahora había cierto pique por ver a cuál de los dos grupos correspondería la siguiente canción en salir. Había cierta alternancia, aunque las canciones del otro grupo eran más bien carrocillas, pero bueno, se lo permitimos porque unas cuantas de nuestras consumiciones se las apuntaron a ellos...

Y ya casi al terminar, la gran sorpresa: a pesar de no figurar en la lista de canciones, el del karaoke tenía "Me voy", de Julieta Venegas (que dicho sea de paso es nuestro "himno" extraoficial).

Y entonces fue cuando sucedió. Cada vez que lo pienso, me asusto. Pensé "Y por qué no?", y decidí que saldría a cantarla con el resto de mis compañeros.

Ahí estaba otra vez ese desconocido que en los últimos tiempos toma ocasionalmente el control de mi vida. Y por segunda vez en menos de una semana. Francamente preocupante.

Entre tanto, la canción de Julieta tardaba en salir, y cuando por fin los del otro grupo tuvieron que ceder el micro, era para "A mi manera", la cual habíamos pedido justo antes de saber que tenían "Me voy".

De nuevo pánico: pensé "ya puestos..." y ahí estaba yo: sobre el escenario con mis compañer@s cantando "A mi manera"...


Y luego, por supuesto, Julieta, con "infiltrada" del otro grupo y todo.

¡Horror! Nunca en mi vida lo había hecho, juré que nunca lo haría, y de repente, una noche, dos veces. Eso sí: sin acercarme demasiado al micro. Pero quién sabe... la próxima vez, puede que lo agarre yo mismo... o que ese desconocido se lance a cantar en solitario... Tengo miedo.

sábado, 16 de diciembre de 2006

De compras

Ya hace meses que mi ex me dijo que estaba desconocido, pero esto ya alcanza nuevas e insospechadas cotas.

Tal como reza el topicazo sobre los hombres, nunca he sido demasiado aficionado a salir "de compras", menos aún si se trata de comprar ropa. Es algo que siempre he evitado en la medida de lo posible, y nunca se había dado el caso de que me comprase algo espontáneamente, sin tener una necesidad real de ello.

Es cierto que desde este verano había salido alguna vez a buscar algo de ropa, o zapatos, pero lo de esta mañana, ha sido algo completamente impropio de mí.

Había salido de casa tranquilamente, con la intención de mirar tiendas para comprar algún regalito de última hora, así como comprarme una camisa que había visto días atrás. Sin embargo, mientras iba con la camisa camino del probador, vi otra que me gustaba, y otras más, y luego "eso también me gusta...".

Lo peor es que la cosa no quedó ahí. Al salir de esa tienda de ropa... ¡¡¡me metí en otra!!! Completamente inaudito. Sobre todo, porque en esa otra tienda también "se vinieron conmigo" unas cuantas prendas más.

Al final, llegué a casa justito para comer y con el bolsillo unos 65 euros más ligero a pesar de no haber salido de casa con el propósito de comprar ropa.

Hasta estoy algo preocupado por un comportamiento tan impropio, sobre todo, porque me quedé con las ganas de comprarme alguna que otra cosa más...

Eso sí: me queda el gran consuelo de que el dinero me ha cundido un montón.

martes, 12 de diciembre de 2006

Mi primera reacción

Hoy he hecho mi primera reacción, y aparentemente, ha sido un éxito.

Bueno, a estas alturas, con la carrera terminada y eso, por supuesto que no es la primera reacción que hago (en este mundo no se puede ni freír un huevo sin que se dé una reacción química), pero sí es la primera en la que el resultante era incierto y dependiente de mis decisiones.

Finalmente, a priori, parece que el resultado ha sido un éxito, y que el producto obtenido realmente es lo que andábamos buscando. Ahora queda esperar para saber si los análisis lo confirman...



En cualquier caso, el trabajo de laboratorio es más pesado que el que venía haciendo en mi proyecto anterior, pero también es mucho más satisfactorio.

Y mañana, a por otro producto.

domingo, 10 de diciembre de 2006

Temps Fugit (El tiempo vuela)

Y tanto que vuela. Hace nada aún era verano, ahora estamos a 15 días de Navidad. Y después de Navidad, enseguida año nuevo.

Esta mañana, mientras hacíamos un descansito entre cumbre y cumbre (concretamente entre Carrascoy y Los Filos), mis compañeros lo comentaban, y pensaban en el año entrante. Lo típico: que si espero que sea mejor, que si este no ha sido tan malo...

Y ahí es donde me perdí: ¿he tenido un año bueno? ¿malo?. No sé. Ha sido un año extraño, han pasado cosas malas, pero también buenas, y yo sigo aquí, sentado donde siempre, haciendo casi lo mismo que siempre, aunque bastantes cosas a mi alrededor han cambiado, y también lo he hecho yo mismo, aunque en el fondo, todo sigue igual que siempre.

El año pasado por estas fechas sólo podía pensar en que ojalá las cosas no cambiasen demasiado, y este año fuese igual de bueno o mejor que el anterior. Y sin embargo las cosas han cambiado. Pero soy incapaz de decidir si ha sido mejor o peor que el año pasado. Ha sido diferente, muy diferente, y aunque en algún aspecto ha sido mucho peor, en otros, también ha sido mucho mejor. Supongo que podemos dejarlo en empate. A fin de cuentas, como me he cansado de repetir, yo estoy bien, y a la hora de hacer las cuentas, eso es lo que importa.

Y aún quedan unas semanas para que acabe el año, y lo cierto es que prometen...

domingo, 3 de diciembre de 2006

Un sueldo decente!

Entre unas y otras cosas, este mes, en cuanto al sueldo se refiere, iba a ser especial.

"Unas y otras cosas" se refiere, más que nada, al cambio de beca, la compra de mi querido portátil, y los gastos "extra" del mes de diciembre. La compra del portátil y lo "especial" de este mes suponen meter mucha la mano en el bolsillo, mientras que el cambio de beca supone un dinerillo extra.

Sin embargo, el cambio de beca suponía más una incógnita que otra cosa:

Por un lado, venía el cobro de los últimos días de trabajo con mi beca anterior, concretamente, calculaba yo, 15 días. Craso error: apenas fueron 9 días.

Por el otro lado, la incógnita de cuánto me pagarían desde el momento de entrar en vigor mi beca, y sobre todo, cuándo me pagarían.

Finalmente, cobré menos de lo que pensaba de mi antigua beca, y el primer pago de la nueva no llegó el día 1, como yo esperaba. Mal augurio para estas navidades. Ya empezaba a hacerme las componendas de cómo sobrevivir este mes con menos de 400 euros en la cuenta, cuando ayer tarde, por sorpresa y cuando ya no lo esperaba, llegó el pago de mi nueva beca.

Incluso he cobrado algo más de lo que había calculado. Al final, entre una y otra beca, he cobrado 200 euros más de lo que cobraba con mi antigua beca, y 100 menos de lo que cobraré al mes con la nueva... lo que no está nada mal, y de paso, mejora mucho el aspecto de las navidades que me esperan.

jueves, 23 de noviembre de 2006

De cómo casi me quedo sin portátil nuevo...

A punto ha estado de acabárseme la felicidad con mi portátil nuevo... De la manera más tonta, y por supuesto, por culpa de Micro$oft.

Resulta que me dispongo a salir del trabajo, con un poco de prisa y todo, así que cierro la tapa de mi portátil, espero a que la pantalla se apague y deje de hacer ruido. Entonces, lo meto en su bolsa de transporte y me voy a casa tan tranquilo.

En casa, aparco la bolsa y ceno tranquilamente. Charlo un rato por el MSN y me da por buscar una cosilla que quería instalar en el portátil. Tengo suerte y encuentro lo que busco, así que voy a por el portátil, y... huy, que caliente está la bolsa... ¿y ese ruido? ¡joder! el ordenador está calentísimo, y con el ventilador a tope ¿qué es esto?

Es un fallo del XP SP2: en equipos con más de 1 Gb de RAM, a veces falla la funcion de hibernación (sí, esa que se activa al cerrar la tapa del portátil...), da un fallo en la API y el sistema sigue en marcha... Si eso lo unimos a funcionar dentro de una bolsa cerrada, el resultado es mucho calor.

Por suerte he llegado a tiempo. Hora y media no ha sido suficiente para que mi portátil nuevo muriera por asfixia. Tras un rato funcionando en un ambiente abierto, los ventiladores han dejado de expulsar aire caliente por las rejillas de ventilación y la temperatura ha recuperado los valores normales, aunque no sé si se han llegado a producir daños.

Lo más "gracioso" del caso es que lo que quería instalarle al ordenador era, precisamente, el parche para solucionar este problema con la hibernación. Por si alguien da con esta página y tiene el mismo problema (muy probable, por el "hotfix" de Micro$oft no está incluído en el SP2 y ya abundan los equipos con 1 Gb de RAM o más), aquí tiene la documentación al respecto:

KB909095: A veces el equipo no se pone en hibernación y recibe el mensaje "No hay recursos de sistema suficientes para completar la llamada a la API" en Windows XP con el SP2, en Windows XP Tablet PC Edition 2005 o en Windows XP Media Center Edition 2005

Ahí se describe el problema, pero no es de demasiada ayuda, ya que para obtener la solución habría que llamar a Micro$oft para que nos indiquen de dónde se puede bajar el parche para arreglar el problema... pero con Google también se puede arreglar el problema. Tuve suerte a la primera. El parche se puede bajar de aquí (por supuesto, sólo si se tiene un Windows autentificado, claro que entonces se podría llamar a Micro$oft sin problemas para pedir la dirección, pero no tendría gracia):

Actualización para Windows XP (KB909095)

En cualquier caso, yo ya he instalado el parche... ahora, a probar a ver si realmente funciona.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

Querido diario...

Ayer mismo hablaba con una amiga. Me contaba que le faltaba tiempo para escribir en su blog, como me pasa a mí (supongo que se notará: llevo 3 posts en un día después de casi 3 semanas sin publicar nada... si no contamos el spam que se me estuvo colando a través de la publicación por email, claro). Y dijo algo más que coincidía perfectamente con una idea que yo tenía desde hace tiempo.

Se trata de una idea al estilo de esos tópicos que circulan por ahí acerca de la gente que se "mueve" por internet, como ese que dice que todos los que conectan regularmente al irc es porque en su vida tienen algún tipo de carencia (no es que esté de acuerdo con eso, pero es lo que se oye por ahí).

Aunque en este caso, no se restringe a internet, es algo un tanto más general. Al fin y al cabo, los blogs personales (al estilo de este, donde cualquiera puede contar sus inquietudes, vivencias diarias y demás pensamientos varios) no son más que una versión moderna, electrónica y pública de los viejos diarios que se escribían antes de la aparición de internet. Con la salvedad de que, a diferencia de la mayoría de los diarios, los blogs son públicos y cualquiera puede leerlos. Otra cosa es si el anonimato que ofrece la red es suficiente como para que nos atrevamos a escribir aquellas cosas que sólo escribiríamos en un diario del que "supiéramos" (pensáramos, más bien, porque no serán pocos los casos de diarios que han sido leídos por quien no debían) que no iba a ser leído por nadie.

El caso es que esta idea es la de que empezamos los diarios en momentos en los que necesitamos ordenar nuestras ideas, ya sea anotándolas en un libro, cuaderno, etc, o lanzándolas al vasto internet para que alguien tropiece con ellas.

En esos momentos extraños (malos momentos, angustias, dudas, o a veces incluso, ataques de creatividad y/o necesidad de expresión y/o necesidad de contarle nuestras penas a alguien, aunque sólo sea una página de papel), comenzamos nuestra labor de publicación. Soltamos lo que nos ronda la mente en ese momento, y descargamos nuestras inquietudes mientras cavilamos sobre ellas, dándoles forma y sentido, buscando aspectos que nos hayan pasado desapercibidos, quizás incluso soluciones, mientras hacemos girar y retorcerse como un cubo de Rubik aquello que perturba nuestra mente.

Luego, durante un tiempo, volvemos a nuestro diario/blog. Narramos las cosas que siguen pasando por nuestra mente, nuestras vivencias o la evolución de la situación, y estiramos nuestra "creatividad" durante una temporada.

Pero finalmente, sale a relucir nuestra humanidad. Los problemas se olvidan o se aceptan, los asuntos pierden importancia, y la pasividad acaba por vencer a la creatividad. La necesidad de escribir aquello que nos preocupa, de ordenar nuestras ideas, desaparece.

Entonces, los diarios/blogs llegan al momento en el que se encuentra este: publicaciones esporádicas, cada vez más esporádicas. Posts de culpabilidad publicados por el cargo de conciencia que supone haber abandonado algo que se comenzó con tan buenas intenciones...

Y al final, como pasa con tantas cosas que nacen sin un objetivo definido, los diarios/blogs acaban cayendo en el olvido, generalmente, con un post ignorante de su destino: epitafio de una obra inacabada que no pretender serlo.

Asus Z53JC

Después de dudarlo durante varios meses, el pasado viernes piqué y me compré un portátil.

Tenía mis dudas acerca de la potencia de estos bichos, especialmente teniendo en cuenta que están saliendo los primeros "Quad Cores", y en unos meses empezarán a tener precios asequibles y a imponerse frente a los chips de uno y dos núcleos... pero claro, unos cuantos meses después de los 4 núcleos, vendrán los micros de 8, un tiempo después de 16... y si voy a esperar que la cosa se "estabilice", terminaré por esperar varios años (muchos, tal y como va la informática, cumpliendo la ley de Moore, a pesar de los años que hace que existe la teoría).

Al final, paseando por ahí, vi este portátil (desde el que ahora mismo escribo), me gustó, y como el bolsillo daba y había que celebrar el cambio de beca, me lo acabé comprando.

Micro Intel Centrino Duo a 1.83 Ghz, 2 Gigas de Ram, 120 de Disco duro, DVD RAM Dual, Wifi y unas cuantas pijaditas, como el lector de tarjetas de memoria, la webcam integrada o el Bluetooth... No es el portátil mejor equipado de los que hay por ahí, ni el más potente, ni el más nada. Pero yo estoy encantado con él, simplemente, me encanta. Y es mío.

Polimerista

La entrada llega tarde, pero el pasado día 9 por fin se resolvió la beca... y me la conceden.

Ahora, al cambio de estatus en el trabajo (soy veterano, frente a los recién incorporados), se une el tan esperado cambio de proyecto. Y cómo no, el aumento de sueldo.

Pero no son esas las únicas implicaciones del cambio de beca. Quizás la más importante es que la beca y el cambio de proyecto sellan el compromiso de quedarme donde estoy los próximos tres años, y mientras sacar mi doctorado con este proyecto.

En principio no suena mal, pero también hay que tener en cuenta el hecho de que el año pasado por estas fechas éramos seis, y luego llegaron dos más, y de todos ellos, ahora sólo quedamos cuatro. Y de esos cuatro, dos están tramitando becas "Torres Quevedo" para incorporarse a las empresas que les "patrocinan", la tercera terminará su doctorado el año que viene, y el cuarto soy yo, que me quedaré otros 3 años. Por ahora, con 6 nuevos fichajes. Por ahora.

Veremos a ver cómo van saliendo las cosas. Espero que el estatus de veterano sirva para que no vayan mal del todo.

jueves, 2 de noviembre de 2006

Ojos que no ven...

Ojos que no ven,
corazón que no siente

Eso es lo que dicen. A mí me parece una ingenuidad.

Se pueden "no ver" cosas que ocurren en un instante, pero para "no ver" algo que ocurre de continuo hace falta mantener los ojos cerrados deliberadamente.

Los ojos tienden a ver, y el corazón, a sospechar, y a veces duele más lo que no se sabe que lo que se ve, pues al descubrirlo al mal causado se une la sensación de traición.

miércoles, 25 de octubre de 2006

75

martes, 24 de octubre de 2006

Doctorado vs. informes

A día de hoy, sigue sin salir mi beca. Pero ya tiene que estar al caer. E igual que aún no tengo la beca, aún no me estoy dedicando a mis polímeros.

Una de las empresas con las que trabajamos ha comprado una franquicia de piedra artificial alemana, y para que les permitan vender sus productos tienen que demostrar que cumplen unas especificaciones, haciendo que sus productos superen unas determinadas pruebas... ¿y a quién le ha tocado hacerlas? Realmente no supone demasiado trabajo, pero hay que hacerlo, y supone que aún no estoy completamente metido en polímeros.

Además, hay un problema aún mayor: uno de mis compañeros se ha ido. Dentro de poco hay que presentar el informe de su proyecto de investigación, y como él trambién trabajaba con piedra artificial, al final me ha caído la tarea de ser yo quien "se asegure de que el compañero que se ha ido redacta el informe (porque se ha comprometido a hacerlo a pesar de que ya no trabaja con nosotros)"... lo que quiere decir que sea yo el que lo redacte. Y visto lo que pasó con el informe de mi proyecto, la cuestión promete acabar en batalla campal.

Como al jefe no le convence el trabajo del otro, y la fecha de presentación del informe se acerca, se estresa. Y cuando se estresa, se pone de mal humor. Con el mal humor, le da por echar broncas. Y dado que el compañero responsable del proyecto se ha ido, y el que hace el informe soy yo, pues me caen a mí.

Esta tarde ya ha habido semi-bronca, porque no le gusta lo que el otro ha dejado hecho antes de irse.

Pero esta vez no pienso aguantarle el mal humor. Con mi proyecto, pase. Al fin y al cabo, la responsabilidad sobre lo que se hubiera hecho o no, era mía. Pero en este caso, no es mi proyecto, no es mi responsabilidad, y no sé nada sobre lo que se ha hecho o no, y así pienso explicarselo a la primera salidad de tono. Luego, si quiere despedirme, que lo haga. Ya cansa tener siempre las mismas movidas.

Lo más gracioso de todo esto, es que cuando hablamos de matricularme en los cursos de doctorado me convenció de que no lo hiciera, porque mi beca es (será) de 3 años, y que este año me necesitaba trabajando en el laboratorio, y que lo que hiciera ahora me serviría para incluirlo después en la tesis, y que el año que viene podría hacer los cursos sin problema.

Suena mucho a excusa, lo sé, pero yo también obtengo algunas ventajas de ello, como el tener una posición más fuerte el año que viene (después de un año trabajando en el proyecto, podré presionarle mejor, porque si amenazo con irme, tendrá que buscar a otro y empezar de cero, perdiendo un año de trabajo), y si realmente puedo hacer los cursos el año que viene e incluir lo hecho este en la tesis, no me supone ningún perjuicio.

Lo más gracioso de todo, es que la excusa para no inscribirme era que me necesita trabajando en el laboratorio, porque llevo casi un mes ocupándome de asuntos que nada tienen que ver con los polímeros (aunque sí me ha dado tiempo a leer unos cuantos artículos, todo sea dicho).

lunes, 23 de octubre de 2006

Montañismo

Este fin de semana he descubierto una nueva actividad: el montañismo. El sábado me estrené, yendo con un par de amigos a hacer un par de cumbres (nada serio, unos 1000 metros nada más).

No era algo planeado, pero la semana antes del puente me habían invitado a ir, y al tener el viaje a Barcelona, no puder hacerlo, así que me apunté el pasado fin de semana. Me ha venido bien para resarcirme de no poder hacer el cursillo de buceo que tanto me había llamado la atención, pero es que 300 euros por 4 días de cursillo me parece excesivo.

Disfruté como un enano trepando la pentiende de la Sierra del Oro, todo campo a través. y cuesta arriba. Me ha gustado mucho la experiencia, y creo que repetiré. Eso sí, para cuando lo haga espero que sea ya con equipo apropiado (tengo que comprarme unas buenas botas de montaña, seguro que les doy buen uso), con la novatada de no llevar una camiseta de repuesto ya pagada (la que se usa en la subida acaba empapadita en sudor, y conviene tener una seca de repuesto...), y sobre todo, sin la nota negativa: se me cayó la cámara, y aunque sigue funcionando bien (o eso parece), se ha abollado toda la carcasa, y menos mal que sólo ha sido eso, ya fue un buen golpe y si llega a caer de otra forma, adios a la pantalla, el flash o el objetivo...

¡Viagra!

En un despiste por mi parte me dejé activada la opción de publicar a través del email (Consiste en una opción a través de la cual, enviando un correo a determinada dirección de email, el contenido del envío sale publicado en el Blog).

Gran error por mi parte. De alguna manera, uno de esos bots de spam dio con la dirección correcta para publicar en el blog, y al ir a publicar, me acabo de encontrar con 11 preciosos posts que decían algo por el estilo al título de este...

Por lo menos son rápidos de borrar... Ni que decir tiene que ya he desactivado la dichosa opción.

viernes, 13 de octubre de 2006

Barcelona

Más de dos años después vuelvo a encontrarme con Barcelona.

A diferencia de la última vez, en esta ocasión viajo solo, aunque sé que allí tendré muy buena compañía.

En mi anterior estancia viajaba con la que ahora es mi ex novia. Yo no conocía la ciudad (aunque ya había estado allí muchos años antes, con mis padres), y ella sí. Pasamos por algunos de los puntos más típicos de la ciudad, y aún ahora recuerdo montones de detalles: la plaza de Catalunya, las Ramblas, la plaza de Sant Jaume, via Laietana y el fast food donde comimos, el puerto, el parque Güell, el Paseo de Gracia, el Dunkin Donuts de allí y lo que nos reímos en él... casi podría reconstruir paso a paso aquella visita, y de hecho, los lugares que conocía hasta ahora de Barcelona se deben a esa visita.


Y al igual que están esos recuerdos, también están los de las fotos. Esta vez no importa el qué fotografíe: las fotos que hago siempre parecen estar vacías. No importa si el lugar está despejado o atestado de gente. Siempre hay un abismo invisible que eclipsa la composición, y toda mi atención se centra en él, como si sin una persona que llenase ese vacío, la foto no valiera para nada.

No, definitivamente, viajar solo no es lo mismo. No importa a cuánta gente visites, ni con cuánta gente quedes, siempre quedan esos momentos de soledad, esos silencios, en los que se echa en falta tener a alguien que viaje contigo.

Y sin embargo, no estoy triste. Es ley de vida: unas personas se van de nuestro lado, otras llegan, y otras, vuelven.

Como la amiga que he venido a visitar: nos conocimos de Erasmus hace cuatro años, y no habíamos vuelto a vernos desde entonces.

jueves, 5 de octubre de 2006

Transfer Complete!

Ayer por fín recibí orden de dejar todo lo referente al proyecto que llevaba, y pasarme por fín al que será mi nuevo proyecto, y si todo va bien, el tema de mi tesis doctoral.

Aún no me han concedido la beca, pero todos somos optimistas y pensamos que caerá dentro de poco. Mientras tanto, pues toca ponerse al día con un montón de cosas. A leer!

Bye bye, morteros monocapa... hola polímeros fotoentrecruzables!

martes, 3 de octubre de 2006

Piscina

Hoy he empezado a ir a la piscina de la universidad.

Sólo he aguantado media hora de hacer largos, hasta que un "aviso" de mi gemelo me indicó que ya era suficiente por hoy.

Pensé que estaba en mejor forma física, o tal vez fuera por los 6 km de todos los días, unidos a una mañana de no parar de ir de un lado a otro, pero el caso es que es lo que hay.

En cualquier caso, no voy a desistir. Todo es cuestión de coger forma poco a poco.

lunes, 2 de octubre de 2006

Cambios

Es un hecho: la gente cambia.

Hay muchos que piensan que se es incapaz de cambiar. Yo no creo que eso sea cierto. Creo que cambiamos contínuamente. Que todo lo que nos sucede, que todo lo que sucede a nuestro alrededor nos influye de una u otra manera.

Actuamos influídos por lo que nos rodea, hacemos cosas que en otro momento hubieran sido impensables para nosotros, y también para los demás.

Sin embargo una cosa sí es cierta: no siempre se cambia como se pretende. Ni siquiera se cambia o se deja de cambiar en lo que uno quiere. Muchos de esos cambios, los que de verdad importan, son aquellos que ocurren sin que nos demos cuenta, porque sea para bien o para mal, están ahí y no podemos controlarlos. Y aunque nosotros no nos demos cuenta, los demás sí.

Y muchas, muchas veces, un cambio lleva a otro cambio, y este a su vez a otro, y al final, acabamos en todo lo contrario a lo que empezamos, y dos trayectoras que han ido en paralelo durante mucho tiempo, acaban rebotando y dirigendose a extremos opuestos, dándose la espalda una a otra.

Vivo!

Sí, sigo vivo...

Mañana vuelve mi madre, y no sólo he sobrevivido a los 15 días de Rodríguez (eso está chupado: la casa está limpia, la ropa lavada y el frigo lleno de comida...), sino también a la semana infernal de la entrega del informe. Maldito informe. 119 páginas que contienen todo lo que se ha hecho en el último año... y parte que no. Y en cuanto mañana mi jefe lo envíe a los evaluadores, puedo despedirme del proyecto y pasar a otro.

En principio, se supone que tenía que empezar con el doctorado... pero no haré los cursos este año. Empezaré en el laboratorio, y el año que viene haré los cursos. Este año hace falta presentar algún resultado, porque el año pasado quedó prácticamente en blanco. Cobraré lo estipulado (espero, porque la beca aún no se ha resuelto), y todos los resultados que obtenga, luego podré incluirlos en la tesis... o eso me han dicho. Supongo que hay que creerselo.

Personalmente, no me supone un gran perjuicio el retrasar el doctorado un año, aunque me fastidia, porque de haberlo sabido antes, podría haberme matriculado en la UNED como tenía pensado. Pero bueno, tampoco me va mal así.

Por supuesto, corro el riesgo de que el año que viene vuelva a ser lo mismo: "este año te necesito en el laboratorio"... pero para entonces tendré más "peso" a la hora de presionar a mi jefe: tendré un año de experiencia con el proyecto, habré aprendido a manejarme y ya tendré la beca... si no me deja hacer el doctorado entonces, me iré, y tendrá que volver a convocar la beca, buscar a otro, y enseñarle todo... lo que le hará perder unos cuantos meses de trabajo. Claro que espero no tener que llegar a ese punto...